miércoles 13 de noviembre de 2019

Noticias | 12 jul 2019

Cultura

Demolidas: 5 residencias que Buenos Aires perdió

Además de palacios, petit hôtels y fábricas, durante el siglo XX y en nombre del progreso, cayeron también varias residencias familiares.


1) Villa Mihanovich

Juramento 1992 | Circa 1889-1940

Fue su comitente Nicholas Bouwer, llegado al país como agente de la Baring Brothers, y luego director de los Ferrocarriles Central Argentino y Oeste. Levantada entre 1889 y 1890, fue proyectada por los arquitectos Alejandro Christophersen y Carlos Kihlberg y construida por el empresario Giuseppe Maranesi. De carácter pintoresquista, constaba de dos niveles en una planta muy articulada y se destacaba su torre-mirador, visible a la distancia. Era un ejemplo de la fusión de orígenes en la arquitectura argentina de la época: Christophersen, noruego nacido en Cádiz, formado en Amberes y París; Kihlberg sueco formado en su tierra, y Maranesi, italiano, además del mandante, británico nacido en las Antillas Holandesas. Fallecido Bouwer en 1898, fue adquirida por el naviero croata Nicolás Mihanovich. En 1914 fue adquirida por la familia Quesada-Piñeyro, y en 1923 por los Detry. A pesar de haber sido un hito en Belgrano durante medio siglo, se demolió a fines de 1940.

La quinta de Bouwer ya siendo Villa Mihanovich,circa-1900.

La quinta de Bouwer ya siendo Villa Mihanovich,circa-1900.

 Fuente: Lugares -

Crédito: Archivo General de la Nación

 

2) Residencia Cobo-Unzué

Suipacha 1270 |1909- circa 1960

Héctor Cobo, casado con Josefina Unzué en 1896, vivía en la calle Arenales 993 y Carlos Pellegrini. Decía su sobrino, Alfredo Aldao Unzué, que toda esa manzana había pertenecido a Manuel José Cobo, padre de Héctor. Tras la muerte de su madre, Clara Ocampo, en 1905, y de Mariano Unzué (padre de Josefina), en 1906, los Cobo-Unzué, que no tenían hijos, decidieron construir una nueva casa en la esquina de Suipacha y Juncal, ocupando casi un cuarto de la manzana. Recurrieron al arquitecto Alejandro Christophersen, que proyectó una gran residencia beaux-arts, con cierta inspiración en el Château de Bagatelle, y fue inaugurada hacia 1909.

 

Salas de recibo de la residencia Cobo-Unzué, circa1915. Museo Nacional de Arte Decorativo, archivo Luynes.

Salas de recibo de la residencia Cobo-Unzué, circa1915. Museo Nacional de Arte Decorativo, archivo Luynes. 

Fuente: Lugares -

Crédito: Biblioteca Central de Arquitectos

 

El edificio, exento, cercano a la medianera de Suipacha, tenía mucho jardín sobre Juncal. De planta compacta, se componía de sótano, dos niveles principales, más otro de servicio. El espacio central era un gran hall de doble altura rematado por una claraboya. También era notoria la escalera, de caja oval. Fallecida Josefina Unzué en 1958, se subastaron sus colecciones y su casa, de lo mejor de la producción christopherseniana, se demolió a principios de los 60.

3) Residencia Ortiz Basualdo

Arenales 733 | 1904-1969

Emplazada en el extremo de una manzana irregular frente a la Plaza San Martín, delimitada por las calles Basavilbaso, Arenales y Maipú, fue construida por el arquitecto belga Julio Dormal y terminada en 1904. Ese año ganó el premio municipal a la mejor fachada.Su comitente fue la señora Magdalena Dorrego de Ortiz Basualdo, quien la encargó para sus hijos Inés y Carlos. La casa, que presentaba unidad compositiva en sus frentes, por dentro estaba dividida en dos áreas independientes para preservar la intimidad de cada grupo familiar.

 

Residencia Ortíz Basualdo, frente a la Plaza San Martín.

Residencia Ortíz Basualdo, frente a la Plaza San Martín. 

Fuente: Lugares -

Crédito: Archivo General de la Nación

 

Con ingreso por la calle Arenales se encontraba la residencia de Inés, viuda de Estanislao Peña Lezica, donde habitaba junto a su hija, Elisa Peña de Uribelarrea, y su marido Manuel Adrián de Uribelarrea Anchorena, más su descendencia. Con acceso sobre la calle Maipú se situaba la casa del matrimonio de Carlos Ortiz Basualdo y Matilde de Anchorena, que vivían con sus cinco hijos. Fallecido Carlos en 1910, cuatro años más tarde Matilde se casó en segundas nupcias con François Pierre Verstraeten, con quien tuvo otros dos hijos. El complejo residencial fue demolido en dos etapas, en 1945 el sector sobre Arenales, y el resto en 1969.

4) Residencia Unzué

1914-1968 | Cerrito 941

Encargada por Saturnino J. Unzué al prestigioso arquitecto francés René Sergent, fue construida entre 1914 y 1916, y se ubicaba frente a la Plaza Libertad. Allí habitó junto a su mujer Inés Dorrego Lezica (sobrina de Magdalena, la propietaria de la residencia Ortiz Basualdo) y su hija Juana Díaz Unzué, quien en 1934 contrajo matrimonio con el duque de Luynes y se trasladó a Francia. Siguiendo el estilo que Sergent adoptó con maestría en otras obras de su autoría, las fachadas recreaban el neoclasicismo francés del siglo XVIII.

 

Vista de la fachada principal de la residencia de Saturnino J. Unzué sobre la calle Cerrito.

Vista de la fachada principal de la residencia de Saturnino J. Unzué sobre la calle Cerrito. 

Fuente: Lugares -

Crédito: Museo Nacional de Arte Decorativo, archivo Luynes.

 

Los interiores fueron modelados según los estilos borbónicos, trabajo de la reconocida Maison Jansen de París, destacando el comedor con su decoración inspirada en los salones de Hércules y Apolo del Palacio de Versalles. Compuesta de dos niveles y un subsuelo, en la planta noble se situaban los salones de recepción y, en el primer piso, las habitaciones familiares. Ya fallecido el matrimonio, la residencia fue ocupada algunos años por Radio Belgrano y luego demolida a finales de la década de 1960 debido a la construcción de la avenida 9 de Julio.

 

Vista del hall principal de la residencia de Saturnino J. Unzué. Museo Nacional de Arte Decorativo, archivo Luynes.

Vista del hall principal de la residencia de Saturnino J. Unzué. Museo Nacional de Arte Decorativo, archivo Luynes. 

Fuente: Lugares - Crédito: Biblioteca Central de Arquitectos

 

5) Quinta Loreley

Av. Luis María Campos y Maure | 1890-1968

Esta casa-homenaje a la cultura germana fue encargada a comienzos de la última década del siglo XIX por Don Gustavo Napp, destacado hombre de negocios nacido en Alemania en 1825. Autores de los planos fueron los arquitectos Carlos A. y Hans Altgelt, primos segundos entre sí, nacido el primero en Buenos Aires en 1855 y fallecido en Berlín en 1937, en tanto que Hans nació en Berlín en 1855 y murió en Buenos Aires en 1897. Ambos estudiaron arquitectura en Alemania.

Loreley presentaba un medievalismo neogótico, construido en la cima de la barranca de un terreno muy profundo que empezaba siendo angosto al 451 de la avenida Cabildo -por donde se accedía- para irse ensanchando hacia el Camino de las Cañitas (hoy Av. Luis María Campos), donde terminaba. Era un gran volumen de planta compacta, compuesto por dos pisos, más un tercero de menor superficie que lo remataba. Su fachada principal, orientada hacia el río, era perfectamente simétrica, destacándose en planta baja los bay windows que flanqueaban una galería abierta a la barranca.

 

Vista de la fachada principal de la Quinta Loreley desde la Avenida Luis María Campos.
Vista de la fachada principal de la Quinta Loreley desde la Avenida Luis María Campos. Fuente: Lugares - Crédito: Archivo General de la Nación

 

También era notorio el tercer nivel, con un enorme ventanal ojival, coronado por una linterna-mirador. El nombre se debe a una leyenda germánica: cercana a Sankt Goar, lugar natal del señor Napp, hay un peñasco a orillas del Rin (la Roca de Loreley) en cuya cima posa en las noches de luna una sirena rubia, con ese mismo nombre, que atrae a los barqueros.

Por testimonio de Tomás Vallée (1918-2019), sabemos que la mayoría de los muebles de la casa eran holandeses. En la quinta, utilizada como residencia permanente, fallecieron Gustavo Napp y su mujer Emma Van Praet, en 1901 él y en 1917 ella. El "castillo" fue comprado en 1925 por la Congregación Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús para establecer allí su colegio. Entre 1929 y 1934 construyeron el nuevo edificio escolar, obra del arquitecto Luis J. Fourcade, por delante de Loreley, literalmente ocultando su fachada principal. Se demolió en 1968 para ampliar las instalaciones del establecimiento. De la vieja quinta sólo queda la gruta dedicada a la Virgen de Lourdes.

Por: Lic. Pablo Chiesa y Adolfo Brodaric

Fuente: La Nación

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