jueves 15 de noviembre de 2018

Noticias | 11 sep 2018

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Minoru Yamasaki: El arquitecto de las Torres Gemelas y la tremenda mala suerte de sus edificios

Aclamado en su tiempo, fue autor del World Trade Center. Muchas de sus obras sufrieron contratiempos, desgracias y demoliciones.


Se podría decir que la mala suerte persiguió a Minoru Yamasaki toda la vida. Es más, implacable, le dio su golpe de gracia después de su muerte.

Su obra maestra, las Twin Towers de Manhattan, fueron destruidas por un ataque terrorista 15 años después de la muerte del reconocido arquitecto estadounidense.

En vida, Yamasaki disfrutó de décadas de fama y reconocimiento. Construyó gran cantidad de obras singulares, todas innovadoras, pero no evitó que muchas de ellas fueran demolidas e, inclusive, señaladas como un ejemplo de lo que no se debe hacer.

Yamasaki nació en Seattle, estado de Washington, de padres japoneses. En 1949 comenzó su propia empresa de arquitectura y al poco tiempo obtuvo sus primeros encargos. No contento con eso, y aprovechando el viento de cola, Yamasaki decidió expandirse a otros estados en busca de obras grandes. Así fue como logró proyectar el conjunto de viviendas Pruitt-Igoe de St. Louis en 1953. Fue su primer gran éxito y el comienzo de su mala suerte.

El enorme complejo contaba con un terreno demasiado pequeño pero el arquitecto se dio maña y le sacó el jugo a los escasos metros cuadrados. El diseño fue aclamado por muchos arquitectos, pero los planificadores urbanos lo miraban con recelo. Nunca se había intentado algo de tal escala y densidad.

Poco después de la inauguración de Pruitt-Igoe, un tornado arrasó uno de los barrios más pobres de St. Louis y las autoridades no tardaron en bajar los requisitos de admisión para el nuevo complejo y lo abarrotaron de gente. El resultado fue una concentración muy alta de gente pobre en el emprendimiento, lo que aumentó del hacinamiento y la delincuencia. Con el tiempo, la falta de mantenimiento de los edificios se hizo notar y su ruina fue inevitable.

Pero no todo fue culpa del arquitecto. Pruitt-Igoe había abierto como un ambicioso proyecto de vivienda social, pero el éxodo de la población blanca de las ciudades estadounidenses ya había comenzado, ayudado en gran parte por el sistema de autopistas interestatales que había comenzado el presidente Eisenhower. Los pobres quedaron en la ciudad tradicional, y los más pudientes se mudaron a los suburbios.

Mientras tanto, sin mirar atrás y empujado por el éxito inicial de sus proyectos, Yamasaki logró otros encargos en St. Louis, como la construcción de la terminal principal del aeropuerto.

Para principios de los 60, Yamasaki había diseñado decenas de edificios importantes, principalmente para el Estado, para asociaciones sin fines de lucro y para centros educativos. Pero el mayor salto en su carrera sucedió en 1962, después de que lo contrataran para diseñar el edificio más alto del mundo en Manhattan: el World Trade Center de Nueva York.

Justo en ese momento, sus trabajos iniciales comenzaron a sufrir fallas que encontraban soluciones catastróficas. A medida que el World Trade Center y sus torres gemelas iban superando todos los récord mundiales de altura, su proyecto de viviendas Pruitt-Igoe se había convertido en un caos con problemas que las autoridades consideraban "irreparables".

En 1972, menos de 20 años después de su inauguración, los edificios comenzaron a ser demolidos mediante implosiones que se televisaron a todo los Estados Unidos.

En 1963, un centro de registros militares de St. Louis, diseñado por Yamasaki en 1955, sufrió un incendio catastrófico. En 1980, su Escuela Primaria Lincoln en Livonia, Michigan, se demolió y fue reemplazada por otro edificio.

Para colmo de males, en 1977, el prestigioso teórico de la arquitectura Charles Jencks publicó su libro "El lenguaje de la arquitectura posmoderna" que responsabiliza a la arquitectura moderna de la mayor parte de los dramas sociales y toma el complejo de Pruitt-Igoe y su demolición como una palmaria muestra del fracaso de esa arquitectura.

El inesperado ataque terrorista al World Trade Center de 2001 no puede ser cargado a la cuenta de Yamasaki, ni así tampoco otras calamidades que sufrieron sus edificios. Pero, después del 11-S no faltó quien se haya preguntado si la rapidez con la que colapsaron las Torres Gemelas no se debió a problemas de diseño.

Los principios de ingeniería utilizados en la creación de los edificios partían de la premisa de tener grandes superficies de oficinas sin columnas. La Torre Sur del World Trade Center colapsó 56 minutos después de recibir el impacto del vuelo 175, aproximadamente entre los pisos 77 y 85. La Torre Norte fue alcanzada por el vuelo 11 entre los pisos 93 y 99, y cedió en 1 hora y 42 minutos.

Otros edificios en el complejo del World Trade Center (incluidos otros tres diseñados por Yamasaki), se derrumbaron como resultado de la caída de escombros o fueron demolidos más tarde porque resultaron dañados en forma definitiva.

Pero la maldición de la arquitectura de Yamasaki siguió muchos años más. La terminal A de Eastern Airlines en el aeropuerto Logan de Boston, inaugurada en 1971, fue demolida en 1993. El Centro de Entretenimiento Quo Vadis de 1966, fue demolido en 2011. La sede corporativa de Montgomery Ward en Chicago sigue en pie, pero fue transformada en un condominio residencial.

Algunos de los proyectos más admirados de Yamasaki en su tiempo han perdido la inspiración que provocaban, no solo porque muchos recuerdan a las Torres Gemelas del World Trade Center, sino porque los gustos cambian periódicamente, y eso puede ser mala suerte para cualquiera.

Fuente: Clarin

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