sábado 15 de diciembre de 2018

Noticias | 8 oct 2018

Ciencia

Los científicos quieren crear un Arca de Noé de los microbios ‘amigos

Reclaman un repositorio de bacterias beneficiosas para proteger el futuro de la salud global


Mientras lee estas líneas, cientos de billones de microorganismos pululan por su tracto digestivo y, desde su colon, trabajan sin descanso: se encargan de digerir nutrientes por usted, lector; de fabricar vitaminas, de entrenar a su sistema inmunitario, de mantener a raya a otros microbios patógenos.

Se trata de bacterias, virus, hongos, levaduras que forman la microbiota intestinal. Hemos evolucionado junto a esta comunidad microbiana durante millones de años y desde hace apenas 15 años sabemos que desempeñan funciones cruciales para el organismo.

Sin embargo, muchos de los integrantes de esa comunidad están desapareciendo. Extinguiéndose. Por eso un grupo de científicos, liderados desde la Universidad de Rutgers-New Brunswick, en Nueva Jersey (EE.UU.) acaba de lanzar una propuesta para evitar que desaparezcan para siempre. Alegan que pueden tener la clave para preservar la salud global de la humanidad.


Reclaman que se cree,un banco mundial de microbiota y ponen como referencia el proyecto de conservación de semillas de plantas ubicado en una isla entre Noruega y el Polo norte, esta semana en Science. Su intención es recoger muestras de heces de algunas de las poblaciones más aisladas del planeta, sobre todo de África y de América Latina, para lograr guardar a buen recaudo esas bacterias beneficiosas amenazadas por el estilo de vida occidental “antes de que sea demasiado tarde”. El objetivo es estudiarlas y poderlas reintroducir en el futuro para prevenir enfermedades.

“Estamos frente a una crisis de salud global en expansión, que requiere que capturemos y preservemos la diversidad de la microbiota humana mientras aún existe”, asegura la microbióloga María Gloria Domínguez Bello, de Rutgers, quien ha estudiado durante décadas el microbioma de comunidades indígenas aisladas del Amazonas. Según esta autora, la investigación de esos microorganismos podría conducir a nuevos tratamientos para enfermedades como la obesidad, el asma, la diabetes, las alergias.

“Queremos una copia de seguridad para todas esas colecciones [de bacterias] en un país seguro y neutral, donde puedan ser preservadas hasta que las entendamos por completo”, reclama Domínguez-Bello en declaraciones al diario británico The Guardian. “Nuestra hipótesis es que desempeñan funciones importantes, cruciales, y que no nos podemos permitir perderlos”.

La idea de crear un repositorio bacteriano se basa en estudios que han comprobado que las personas que viven en comunidades tradicionales aisladas tienen una mayor diversidad bacteriana que quienes lo hacen en ciudades o en países occidentales.

Se cree que la pérdida de diversidad de la microbiota, crucial para una buena salud, se debe a una conjunción de factores, desde el consumo de antibióticos, hasta la adopción de dietas con alimentos refinados o el aumento de las cesáreas, entre otros. La pérdida de algunos tipos de microbios deja la puerta abierta a patógenos oportunistas, que podrían estar detrás del aumento de algunas enfermedades, como las autoinmunes.

El llamamiento a la comunidad científica internacional para crear este ‘Arca de Noé bacteriana” es, según estos científicos, clave para permitir a futuras generaciones entender cómo la forma en que vivimos afectó a nuestra microbiota. Y resaltan que, una manera de contribuir a que no se pierda diversidad bacteriana es haciendo un uso adecuado de los antibióticos y mejorando los hábitos alimentarios.

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