sábado 17 de noviembre de 2018

Noticias | 6 nov 2018

Sociedad

Ocho preguntas que te daba vergüenza hacer al médico, respondidas

Exceso de sudor, los malos olores corporales, disfunción eréctil y otros problemas genitales o picores en determinados puntos del cuerpo son algunas de las cosas que nos suele dar vergüenza preguntar a nuestros médicos, pero que deberíamos comentar con ellos.


Aunque en muchos casos el origen no es algo grave, hay otros en los que sí puede complicarse. Con ayuda de expertos, resolvemos algunas de las dudas que más pudor nos da plantear en la consulta, aunque —insistimos— una visita a tu médico ayudará a que identifiques mejor tu problema. La vergüenza en estos casos no es buena consejera.

¿Por qué me sale cada vez más vello? 
Con el paso de los años, a tiempo que se pierde cabello y salen canas, aparece pelo, o se hace más abundante, en lugares del todo inusuales, como la espalda, las orejas o la nariz

Los especialistas en dermatología dividen la aparición de estos pelos en dos tipos de síndrome: el hirsutismo y la hipertricosis. "El primero se da en mujeres y es cuando el vello sale en zonas como la cara, el pecho, la espalda o el cuello", explica Agustín Buendía, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) y profesor titular de la Universidad de Granada. Ocurre por "la alteración en el equilibrio de las hormonas sexuales que provoca un aumento de las masculinas como consecuencia de tener quistes en los ovarios, hiperplasia suprarrenal (una alteración en la glándula que se encarga de producir hormonas como el cortisol, la adosterona y la testosterona) o por varios tipos de tumores".

La hipertricosis, por su parte, es cuando el pelo sale en cualquier parte del cuerpo de forma desproporcionada, y puede afectar tanto a mujeres como a hombres. Aunque puede ocurrir sin ningún motivo, también "puede ser una respuesta a medicamentos antiepilépticos o inmunosupresores", dice el experto. También "está relacionada con la malnutrición y enfermedades como la anorexia nerviosa o dolencias del hígado o de tiroides", aclara. Se suele tratar con hormonas, pero cuando no hay un origen "se aconseja la decoloración del vello o la depilación por método clásico o fotodepilación", dice el dermatólogo.

Si el vello aparece sobre lunares, pecas o manchas también se recomienda acudir a un dermatólogo "para descartar indicios de patologías más serias como tumores", indica Carlos San Martín, coordinador del Grupo de Trabajo de Sexología la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN).

¿Por qué no dejo de sudar? 
Empapar la camisa, mancharla con las incómodas piscinas o que suden las manos puede ser un verdadero mal trago cuando tenemos una reunión. La sudoración excesiva o hiperhidrosis limita la vida social de quienes la padecen.

Este molesto síntoma suele aparecer en la adolescencia y en la edad adulta, y le puede pasar a varios miembros de una misma familia. "No se suele conocer la causa específica. El gran problema es que incapacita en la vida diaria, pero difícilmente enmascara un problema más importante", explica Buendía. Sin embargo, es importante comentárselo al médico porque, aunque sean pocos, existen casos en los que se relaciona con determinados tipos de tumores, enfermedades como el hipertiroidismo, problemas cardiacos o diabetes.

Desde los desodorantes a base de aluminio, pasando por la electroterapia, hasta el Bótox (que da resultado en seis meses) y la extracción de los ganglios que afectan al sudor, los tratamientos reducen o controlan el nivel de sudoración, pero no existe todavía el remedio que lo corte. Sí hay que intentar no obsesionarse. José Francisco Ávila, coordinador del grupo de Nuevas Tecnologías de la Sociedad de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC) pone como ejemplo la higiene: "Como quienes sufren hipersudoración tienen la sensación de oler mal aunque se duchen, lo hacen más veces y puede ser resultar contraproducente porque lleva a la obsesión, a ponerse nervioso y, por tanto, va sudar más".

¿Por qué me huelen los pies? 
"En realidad, los pies no huelen", indica el dermatólogo Agustín Buendía y explica que "lo que huele es lo que hay de añadido en los pies". Es decir, "puede haber una descomposición bacteriana, que esté detrás de un olor repugnante, o infección por hongos que emiten ese típico olor a queso", señala este especialista. Ambas situaciones empeoran con el sudor, el calor y la oclusión propios del calzado estrecho y de los calcetines apretados. "Un pie seco casi nunca huele, pero la humedad facilita el crecimiento de hongos o la descomposición de bacterias", continúa el dermatólogo.

Ante casos como el denominado pie de atleta, que engloba un conjunto amplio de infecciones tanto micóticas como bacterianas, el experto recomienda "un lavado con jabón antiséptico para desinfectar y eliminar las bacterias, mantener el pie seco y hacer exploraciones para detectar alteraciones (como durezas o malformaciones) en zonas donde con frecuencia se asientan las levaduras llamadas cándidas".


¿Por qué me huele el aliento? 
La halitosis es fruto de la acumulación de bacterias que se produce por los restos de comida alrededor de las encías y la lengua, y suele ser una de las señales que más reparo produce a la hora de hablar con un médico.

"Muchas veces los pacientes nos piden que les remitamos al digestivo porque les huele mucho el aliento y han oído decir que el origen está en el estómago, pero en realidad el 90% de los casos se debe a problemas de la cavidad oral, no del aparato digestivo", recalca Ávila y explica que, además de las bacterias, "el mal olor puede estar relacionado con infecciones dentales como caries, flemones, abscesos o gingivitis". Sin embargo, continúa, "la principal causa de mal aliento es el tabaquismo".

Aunque menos común, la halitosis también "puede estar relacionada con un fallo renal o alteraciones hepáticas", indica San Martín, y aclara que se trata de casos graves que "van acompañados de síntomas más alarmantes que el mal aliento".

¿Por qué han cambiado de color mis deposiciones? 
Aunque hablar de deposiciones no llega a ser un tabú en la consulta, indica Ávila, el aspecto inusual de las heces también causa rubor a los pacientes: "El cambio de color suele ser una causa de preocupación". Sobre todo cuando es a colores poco comunes, como verdoso o rojizo, los pacientes se "suelen asustar", reconoce este médico de familia.

Detrás de estos cambios pueden estar los pigmentos de algunas comidas —como cuando comemos calamares en su tinta o remolacha—, pero "también pueden deberse a la ingesta excesiva de hierro o grasa, infecciones como la enteritis —inflamación de los intestinos, especialmente el delgado— causadas por bacterias o parásitos, o alteraciones motivadas por tumores".

La tipología de heces es tan variada como diversos son los motivos que están detrás de su aspecto, explica Ávila: "Hay tratados anteriores al siglo XIX con capítulos dedicados a la descripción de las decenas de tipos de deposiciones que hay. Su análisis ha dado todo un campo de posibilidades de diagnóstico de enfermedades".


¿Por qué me pica el orificio anal? 
El picor no suele ser síntoma de una enfermedad grave. "Puede estar provocado por una parasitosis (lombrices), por un cuadro dermatológico marcado por la irritación de la piel o por la alteración de la mucosa, pero lo más frecuente es que esté relacionado con hemorroides", apunta San Martín.

¿Por qué me ha salido una verruga en los genitales? 
Todo lo relacionado con los órganos de reproducción sexual causa rubor. "Muchas personas no preguntan por miedo a que se trate de una enfermedad de transmisión sexual o por admitir que han tenido relaciones fuera de la pareja", observa Buendía.

Pese a los temores, reconocer cuanto antes las lesiones en los genitales, como las úlceras, es clave para diagnosticar y tratar las enfermedades transmitidas por la actividad sexual. "Un buen ejemplo es la sífilis. A un paciente que haya tenido contacto con una persona contagiada, le aparecerá una úlcera (chancro sifilítico) a los 21 días y, si lo consulta, los facultativos detectan la sífilis en un primer estadio curable. Si el paciente no lo consulta, puede pasar a una segunda fase mucho más difícil de diagnosticar y tratar", advierte este experto.

No solo está en juego la salud propia, sino la de todas aquellas personas con las que hayamos podido compartir cama, los expertos recomiendan consultar cualquier síntoma fuera de lo común que notemos: verrugas, heridas, cambios en los fluidos, picores, etcétera, son motivo para acudir al médico y evitar contagios, por mucha angustia que dé manifestarlo.

¿Por qué ahora me cuesta tanto tener una erección? 
No solo la aparición de verrugas o heridas en nuestros genitales es motivo de vergüenza a la hora de hablar con un médico. Cuando no funcionan como se espera también puede causar pudor.

Tanto en hombres como en mujeres, las molestias en la práctica sexual pueden estar relacionadas con muchas enfermedades, explica la ginecóloga y sexóloga Francisca Molero, presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología. En las mujeres, el origen puede estar en que tengan endometriosis, dismenorrea, la regla, la menopausia o en la toma de anticonceptivos, entre otros. En los hombres, una disfunción eréctil podría ser, por ejemplo, un síntoma de hipertensión.

Molero explica que a la vergüenza del paciente se suma la del personal sanitario, "que no está formado para preguntar por la vida sexual".

Fuente: El País

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