sábado 15 de diciembre de 2018

Noticias | 3 dic 2018

Ciencia

Maniquíes "humanos" y simuladores: la tecnología que prepara a los nuevos médicos

A través de diferentes técnicas, la simulación médica busca que el aprendizaje sobre el error sea más reflexivo y menos punitivo.


La tarea médica, con la vida humana como materia en juego, está repleta de tensiones extremas que muchas veces inciden en el margen de error. Y es buscando un nuevo modelo de aprendizaje que suavice ese costado brindando más seguridad a la práctica, que comienza a asomar en Argentina el uso de modelos de simulación médica. 


En nuestro país, la Federación Médica de Buenos Aires (FEMEBA) inauguró a principios de noviembre Inspire, su centro de simulación médica en La Plata, con dos salas de simulación virtual para practicar procedimientos como cirugías laparoscópicas, endoscopías, ecografías y ultrasonografías; cuatro salas de simulación clínica avanzada, y un laboratorio de cirugía.

"Contamos con maniquíes hechos por bioingenieros con parámetros fisiológicos similares a los de un ser humano, los manejamos a través de un software", le explica a BigBang Juan Ignacio Cobián, director del centro.

Además, hay muñecos en modelos más "estándar" para la práctica de RCP, simuladores virtuales de cirugía e incluso actores instruidos para interpretar a lo que se denomina como "pacientes estandarizados", representando alguna patología en particular.

"Nos centramos también en esas habilidades que no son técnicas: la comunicación, el trabajo en equipo, el soporte mutuo, la conciencia de situación, los pedidos de ayuda. Cosas que no te enseñan ni en la universidad ni en la residencia. Esto va más allá de los médicos, es un centro de simulación para todo el equipo de salud", agrega Cobián. 

Un nuevo paradigma
Detrás de la concepción de la simulación médica subyace un cambio de paradigma que apunta a aprender en un ambiente seguro, reflexionando el por qué de cada error. 

"Venimos acostumbrados a mirar el error desde lo punitivo, a buscar un castigo y un culpable", explica Cobián. "La simulación presenta el error como una oportunidad de aprendizaje. No se habla de lo que está mal sino de lo que se puede mejorar". Así, en ese marco, el máximo objetivo es trabajar sobre la seguridad del paciente y la del equipo de salud.

El centro Inspire cuenta además con un laboratorio creativo destinado al desarrollo de nuevas tecnologías y modelos de simulación propios a bajo costo. "No podemos desarrollar simuladores de dos millones de pesos, el método tiene que ser lo mas eficiente posible en costo-beneficio", aclara el director. 


El desafío mayor es que la simulación médica se integre a los procesos de formación clínica a través de toda la vida laboral de los especialistas, y se convierta también en un departamento estable dentro de cada institución médica.

Fuente: Big Bang News

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