domingo 24 de marzo de 2019

Noticias | 6 ene 2019

Sociedad

La historia de la primera salteña en recibirse de ingeniera nuclear

Laura Cruz dejó su carrera para cumplir su sueño de dedicarse a la medicina nuclear : "Espero que más chicas se sientan atraídas a esta carrera".


Laura Cruz comenzó a estudiar ingeniería química en la Universidad de Salta. Pero una materia le cambió la vida. Hoy, con 22 años, será la primera mujer salteña en recibirse de ingeniera nuclear.

Ella no se dejó guiar por los estereotipos que indican que es un mundo masculino. Ella decidió instalarse en otra provincia, sola, para cumplir su sueño: estudiar, especializarse y dedicarse a la medicina nuclear.

“Yo sabía como era la cosa para ingresar al Balseiro porque tuve talleres con Daniel Córdoba (un reconocido profesor de física), y él siempre comentaba sobre ese lugar. De hecho traía estudiantes de ahí que nos contaban su experiencia”, contó.

Pero para Laura no fue fácil decidirse. “Para prepararme para el ingreso al instituto tuve que dejar mi carrera y ponerme a estudiar a pleno para el examen. Si no llegaba a entrar, hubiera perdido un año entero de mi carrera”, recordó.

Por suerte, su familia fue un pilar importante: “Mis padres, cuando les conté que quería dejar la universidad para estudiar esto me apoyaron mucho, me dijeron que era joven, que entendían y que le pusiera pilas”.


Ingeniería nuclear no es una carrera fácil. Requiere mucho estudio y es muy exigente. “Mi mayor dificultad fue el cambio en la manera de estudiar, las clases. A veces es duro allá cuando desaprobás exámenes. Te preguntas ‘¿qué hago acá?’, esa era la parte más difícil”, explicó.

Tampoco fue fácil irse de su casa: “También fue difícil dejar todas las comodidades de mi casa, tener que ocuparme de todo yo sola, de mí. En mi casa me limpiaban la ropa, todo. Yo ayudaba un poco pero nada más. Tuve que aprender muchas cosas”.

La historia de la primera salteña en recibirse de ingeniera nuclear - Imagen 1
Al ser consultada por el ambiente, aseguró: “Al menos lo que yo vi en el Balseiro, lo que me hicieron llegar mis profesores y por lo que vimos en las centrales nucleares, mujeres y hombres están a la par. No hay diferencia. No nos tratan como inferiores ni nada. Nos tienen a todos en cuenta por igual”.

“Para mí es un orgullo todo lo que estoy viviendo porque la verdad me costó mucho llegar a donde estoy. Además es un orgullo para mis padres y para la provincia”, dijo Laura.

Y le envió un mensaje a las futuras estudiantes: “Espero que más chicas se sientan atraídas a esta ingeniería. Que se animen, que no tengan miedo, que sepan que hay mucho espacio para las mujeres que quieran entrar en la ciencia”.

Fuente: Mundotkm

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