miércoles 19 de junio de 2019

Noticias | 10 ene 2019

Por qué es considerado ilegítimo el nuevo mandato de Maduro

Nicolás Maduro iniciará hoy un nuevo mandato al frente de Venezuela que lo posiciona en el poder hasta 2025.


Nicolás Maduro iniciará hoy un nuevo mandato al frente de Venezuela que lo posiciona en el poder hasta 2025. La investidura como presidente reelegido es fruto de la victoria en unos comicios celebrados en mayo de 2018, señalados de fraudulentos y no reconocidos por la oposición, la Iglesia venezolana y gran parte de la comunidad internacional, incluido el Grupo de Lima, Estados Unidos y la Unión Europea. La toma de posición es otro triunfo del oficialismo en la crisis política, económica y social que sufre el país desde 2013.

Un comienzo débil

En el año 2013, luego de la muerte del fundador de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, se celebraron elecciones presidenciales en Venezuela en las que Maduro logró una frágil victoria sobre el candidato opositor Henrique Capriles al obtener una ventaja menor al dos por ciento.

A pesar de que Capriles denunció fraude electoral, Maduro fue juramentado para el período 2013-2019, con una popularidad mucho menor a la del fallecido Chávez, que apenas seis meses atrás había ganado a la oposición con una ventaja de diez puntos.

La tensión escaló en 2015

A dos años de la asunción presidencial de Nicolás Maduro y en medio de una creciente crisis económica, el chavismo sufrió su peor derrota en 16 años al perder las elecciones parlamentarias en las que la oposición obtuvo casi el 60 por ciento de los votos y dos tercios de los escaños.

La victoria parlamentaria de la oposición parecía un posible punto de inflexión; la Asamblea Nacional podría votar para destituir a Maduro, quien se había enfrentado repetidamente con los líderes de la oposición desde que se convirtió en presidente.

Pero antes de que asumieran el cargo, Maduro designó a sus magistrados al Tribunal Superior de Justicia (TSJ), para bloquear cualquier intento de destitución.

La lucha contra la oposición

Al cumplirse la mitad del mandato de Maduro y en un clima de hiperinflación y escasez de productos básicos, la oposición introdujo una solicitud formal ante el Consejo Nacional Electoral para activar el referendo revocatorio contra el presidente, que fue suspendida por el poder judicial unos meses después tras recibir denuncias por parte de organizaciones oficialistas por supuesta falsificación de firmas.

Con el objetivo de aliviar la crisis política y social, el Gobierno de Nicolás Maduro y la oposición, liderada en aquel momento por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), aceptaron sentarse a una mesa de diálogo moderada por el Vaticano en octubre de 2016.

"Ese fue el inicio del debilitamiento de la oposición, que quedó muy mal parada porque no logró nada en esa mesa de diálogo, a pesar de que aplacó la presión en las calles. El Gobierno de Maduro los hizo perder el tiempo y ellos perdieron la confianza de la población", dice Félix Seijas, el estadístico venezolano y experto en política internacional, sobre la iniciativa del papa Francisco.

Las cosas empeoraron en marzo de 2017

En marzo de 2017, el Tribunal Superior de Justicia, respaldado por Maduro, intentó disolver la Asamblea Nacional, liderada hasta ese momento por la oposición, lo que provocó una ola de protestas casi diarias que duraron más de tres meses y dejaron 131 muertos.

"Tres meses duró la oportunidad para canalizar la energía y lograr algún tipo de incidencia política. Sin embargo, el resultado nuevamente fue el desgaste de la oposición con una represión brutal por parte del gobierno y la sensación de derrota de la mayoría del pueblo", concluye el analista venezolano Seijas.

Manifestante con la bandera de Venezuela en una de las protestas de 2017 Manifestante con la bandera de Venezuela en una de las protestas de 2017 Fuente: AFP

 

Para contrarrestar las protestas opositoras y el clima de inestabilidad política, Maduro anunció que convocaría la elección de una Asamblea Nacional Constituyente (ANC). La oposición decidió mantener las protestas y boicotear los comicios por considerarlos "inconstitucionales".

La conformación de la Asamblea Nacional Constituyente

Los venezolanos fueron convocados a las urnas en julio de 2017 para votar por un nuevo cuerpo legislativo, que se denominó como la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Se celebraron los comicios para elegir los 545 integrantes de la asamblea en medio de un boicot opositor que fracasó en su cometido de impedir las elecciones. El llamado a la abstención de la oposición causó que todos los integrantes de la Asamblea Constituyente sean partidarios del presidente Nicolás Maduro.

El nuevo órgano electo reescribiría la constitución de 1999, la piedra angular de la "Revolución Bolivariana" del ex presidente Hugo Chávez, que extendió los límites del mandato presidencial y permitió reelecciones indefinidas.

En agosto, se instaló en Venezuela la Asamblea Nacional Constituyente, un organismo con plenitud de poderes que es desconocido por la oposición y buena parte de la comunidad internacional. Entre sus primeras decisiones, la asamblea destituyó a la fiscal general Luisa Ortega, que había presentado un recurso de nulidad contra la convocatoria a la constituyente; y convocó a elecciones de gobernadores para octubre, en las que el oficialismo obtuvo una contundente victoria al alzarse con 18 de las 23 gobernaciones en disputa, mientras la oposición, que obtuvo sólo cinco gobernaciones, denunció irregularidades en el proceso. "Las elecciones a gobernadores golpearon aún más la imagen de una oposición debilitada y aceleraron la pérdida de confianza en la restitución de la democracia en el país", añade Seijas.

Las elecciones del 20 de mayo de 2018

Nicolás Maduro fue reelegido hasta 2025 al frente del Gobierno de Venezuela, con una abstención récord, en unas elecciones que se adelantaron de diciembre de 2018 a mayo de ese mismo año. Según los datos oficiales, difundidos por el Consejo Nacional Electoral, la participación alcanzó el 46%, aunque fuentes del organismo citadas por Reuters aseguran que al cierre de los colegios electorales, a las seis de la tarde, se situaba en el 32,3%. En las últimas presidenciales, celebradas en 2013, acudió a las urnas casi el 80% del censo.

En esta ocasión, los principales partidos de la MUD, ahora agrupados en el Frente Amplio, no se presentaron por carecer, aseguraron, de garantías democráticas. "El escenario para las elecciones presidenciales estaba servido; la oposición estaba dividida y tenía el poder de convocatoria por el piso", añade Félix Seijas, desde Venezuela.

El único adversario real de Maduro -quien según la autoridad electoral ganó con casi seis millones de votos- era Henri Falcón, que obtuvo 1,8 millones de apoyos y desconoció públicamente los resultados denunciando irregularidades.

El rol de la comunidad internacional

Con un acuerdo alcanzado la semana pasada entre el Grupo de Lima de desconocimiento y no asistencia a la investidura presidencial y el rechazo de la Iglesia venezolana, el gobierno de Estados Unidos y la Unión Europea, el régimen de Maduro enfrenta un período de aislamiento y condena por parte de la comunidad internacional.

Mientras tanto, Argentina, Colombia, Chile, Brasil, Perú, Paraguay y Guayana ultiman las sanciones para el líder venezolano, que amenazarían con prohibir la entrada de funcionarios del Gobierno de Maduro a sus territorios y cualquier tipo de relación financiera con personas físicas y jurídicas relacionadas al régimen.

"Se espera que la presión de la comunidad internacional se recrudezca luego de la toma de posesión de Maduro, pero si internamente no hay un referente que recupere el poder perdido de la oposición es difícil esperar que las cosas cambien", concluye Seijas.

Además, se suma que Venezuela dio el paso histórico en 2017 de ser el primer país en solicitar la salida de la Organización de Estados Americanos (OEA), aunque no se hizo efectiva.

Por: María del Pilar Castillo

Fuente: la Nación

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