domingo 15 de diciembre de 2019

Noticias | 14 jul 2019

Leucemia: El Dr. Ferro de Clínica San Jorge nos explica qué es

La leucemia es una enfermedad oncológica comúnmente denominada “cáncer en la sangre”, y se estima que cada año 3000 casos nuevos son diagnosticados en nuestro país. Desde ARGENTINA ONLINE hablamos con el Dr. José María Ulises Ferro, médico hematólogo que trabaja en la Clínica San Jorge, quien nos explicó lo que hay que saber sobre esta enfermedad.


LEUCEMIAS AGUDAS: CONOCIENDO ESTA ENFERMEDAD.

 

La leucemia es una enfermedad oncológica comúnmente denominada “cáncer en la sangre”, y se estima que cada año 3000 casos nuevos son diagnosticados en nuestro país. Desde ARGENTINA ONLINE hablamos con el Dr. José María Ulises Ferro, médico hematólogo que trabaja en la Clínica San Jorge, quien nos explicó lo que hay que saber sobre esta enfermedad.

 

¿Cómo se origina esta enfermedad?

 

Todas las células de la sangre (glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas) se originan de una célula común llamada célula madre o stem cell (ingles) hemopoyética. Estas células habitan la mayor parte del tiempo en la médula ósea que es donde van a originar las células sanguíneas; la médula ósea, a su vez, se ubica en los huesos planos del cuerpo, como los huesos de la pelvis, las costillas o el esternón. Este lugar sería como la fabrica de las células sanguíneas.

 

Cuando ocurre una alteración en el crecimiento de las células en su proceso de diferenciación (mutación), esta se puede convertir en una célula leucémica o anómala, indiferenciada, que característicamente detiene su crecimiento en determinado punto de su maduración e inicia un crecimiento descontrolado.

 

Entonces, esta fábrica comienza a ocuparse de producir células sin función alguna, que impiden el desarrollo de las células útiles que se desarrollan en ese lugar. Como consecuencia de esta usurpación de espacio, comienzan a disminuir las células normales de la sangre y comienzan a ser reemplazadas por estas células leucémicas.

 

Las leucemias agudas, se clasifican en leucemias mieloides (derivan de los precursores de los neutrófilos, que son los glóbulos blancos o leucocitos más frecuentes en sangre) o leucemias linfoides (derivan de los precursores de los linfocitos, células encargadas de la respuesta inmune).

 

¿Cuáles son los síntomas más comunes?

 

- Anemia (disminución de glóbulos rojos)

 

- Debilidad

 

- Cansancio

 

- Fatiga

 

- Síntomas debido a la disminución de los glóbulos blancos, quienes se encargan de protegernos de los agentes infecciosos como bacterias, parásitos, hongos y virus. Esto produce susceptibilidad a infecciones de distinta severidad.

 

- Problemas de sangrado por disminución de las plaquetas, las cuales se encargan de la coagulación, es decir, de formar los coágulos cuando se lesiona un vaso sanguíneo en algún tejido del organismo. El descenso de plaquetas se vincula con signos de sangrado (lesiones purpúricas en piel, sangrado por encías, hematomas fáciles, aumento de la perdida menstrual sin causa clara, etc).

 

¿Existen predisposiciones para desarrollar esta enfermedad?

 

No es una enfermedad contagiosa, ni tampoco transmisible por herencia en forma directa.

 

La exposición a radiaciones o algunos químicos puede producir que ocurra esta transformación (mutación) de célula normal a leucémica, pero realmente la mayor cantidad de estos eventos ocurre por mutaciones de Novo, eso significa que no encontramos ningún predisponente directo.

 

Existen algunas enfermedades hematológicas crónicas o congénitas que secundariamente pueden desarrollar una leucemia aguda.

 

¿Cómo se diagnostica?

 

Se realiza por evaluación de datos de laboratorio, de los cuales el más importante es el hemograma, y por estudios mediante una punción de medula ósea (se realiza punzando con anestesia la cresta iliaca o el esternón), para identificar el tipo de leucemia y las alteraciones cromosómicas (genéticas) que confieren distintos pronósticos.

 

¿Cuál es el tratamiento?

 

En cuanto a la forma de enfrentarnos a esta enfermedad, debemos recurrir a tratamientos con quimioterapia. Estos tratamientos buscan eliminar las células malignas, pero tambien eliminan temporalmente parte de las células normales, por eso los pacientes deben estar en ambientes aislados que los protejan de las infecciones y se deben transfundir con glóbulos rojos o plaquetas, hasta que la médula ósea del paciente comience a funcionar normalmente.

 

Las células leucémicas, al reproducirse de forma más acelerada, son más susceptibles a la quimioterapia; la cual, permite que sobrevivan preferentemente las células normales, que serán encargadas de reiniciar el proceso de recuperación.

 

Si bien, estos tratamientos son distintos de acuerdo a la variante de enfermedad a la que nos enfrentemos, el principio del tratamiento es el mismo. En cuanto al tiempo de duración del tratamiento con quimioterapia, consta de varios meses.

 

Además de la quimioterapia, en algunos pacientes se puede realizar un transplante alogénico o autólogo de progenitores hemopoyéticos de médula ósea. El mismo consta de realizar una quimioterapia más agresiva para acabar con las células leucémicas, que también destruye a las células normales en forma permanente, y luego infundir las células de un donante (preferentemente hermanos) o las propias normales recogidas ("cosechadas") previamente, que son las que van a reconstituir la fábrica de células sanguíneas anteriormente mencionada.

 

El transplante de médula ósea se indica en situaciones de riesgo de recaída de la enfermedad o después de tratar una recaída, como forma de consolidación post quimioterapia.

 

En términos generales, el pronóstico es mejor en los niños y los adolescentes que en los adultos.

Los pacientes deben ser controlados durante muchos años después del tratamiento para pesquisar recaídas o problemas vinculados con el tratamiento a largo plazo.

 

 

 

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