lunes 21 de septiembre de 2020

Noticias | 14 sep 2020

Clínica San Jorge ya realizó 300 cirugías cardiovasculares

300 CIRUGÍAS: El Dr. Adriano Malusardi, cirujano cardiovascular de Clínica San Jorge nos cuenta cómo progresó el área de cardiología y por qué es fundamental contar con especialistas capacitados en este tipo de intervenciones.


Desde el año 2005 se realizan cirugías cardiovasculares en Clínica San Jorge. La semana pasada alcanzaron una cifra histórica: 300 cirugías. El Dr. Adriano Malusardi, cirujano cardiovascular de la Clínica, formado en la Fundación Favaloro, nos cuenta la historia con detalles, y explica por qué es fundamental contar con especialistas capacitados en este tipo de intervenciones.

 

¿Cuándo comenzaron a realizarse las cirugías cardiovasculares en Clínica San Jorge? 

Esta historia empezó en el 2004, con la llegada del Dr. Jorge Dotti a Tierra del Fuego. Él hizo las primeras cirugías vasculares en la Clínica, pero ya desde el inicio la proyección fue hacer también cardíacas.  La primera cirugía cardiovascular se llevó a cabo en abril de 2005, con un grupo que vino totalmente desde Buenos Aires a acompañar al Dr. Dotti. Así fueron entonces los comienzos: todos los médicos y profesionales que participaban de las cirugías cardiovasculares  (anestesiólogos, instrumentadores, cirujanos, recuperadores) volaban a Tierra del Fuego desde la Capital. Gracias al esfuerzo incansable de la Clínica, hoy las operaciones se llevan a cabo con profesionales locales capacitados para este fin.

 

¿Qué tipo de tecnología y capacitación médica específica requieren estas cirugías?

La capacitación médica es fundamental. El Dr. Dotti está formado en el Hospital Italiano de Rosario, y yo me formé en la Fundación Favaloro. Allí fui jefe de residentes, estuve 5 años, inclusive en la época en que Favaloro estaba vivo (llegué a conocerlo personalmente). Ese es el único camino: hay que formarse en un centro de alta complejidad donde específicamente se hagan este tipo de intervenciones.


 En cuanto a la tecnología, la Clínica fue adquiriendo los distintos elementos que se necesitan: una bomba de circulación extracorpórea, un balón de contrapulsación; mesas de anestesia específicas para este tipo de pacientes, etc. Pero con la cardiología no alcanza. Para poder realizar operaciones tan complejas de modo seguro, es indispensable contar con ciertos elementos y áreas en funcionamiento fuera del quirófano: una terapia con personal capacitado en este tipo de recuperación; diálisis, banco de sangre, servicio de hemodinamia; servicio de ecocardiografía, tomografías, resonancias, etc. Clínica San Jorge cuenta con todos estos recursos.


Y vuelvo a remarcar, hay que tener en cuenta que cada nuevo recurso tecnológico que se incorpora, requiere además del adiestramiento y la capacitación del personal para su buen uso. Clínica San Jorge pudo transitar con éxito este camino: de aquellas primeras cirugías, que se realizaban exclusivamente con profesionales que viajaban desde Buenos Aires, llegamos a este presente, en el que gracias a la capacitación, el intercambio y la formación constantes, hoy tenemos un equipo local de excelencia. Como médico itinerante, en la actualidad yo viajo solo a Tierra del Fuego para ponerme al frente de las cirugías cardiovasculares: todo el recurso tecnológico y humano que se necesita está acá en la isla. 

 

¿Qué puede decirnos o contarnos acerca de la cirugía número 300?

La número 300 fue una cirugía convencional, de revascularización coronaria, que se realizó en  tiempo normal y sin complicaciones. Lo que la hace especial es el número, es una cuestión simbólica. Representa todo el camino recorrido hasta aquí, todo el esfuerzo que se hizo para poder contar con este presente.


¿Cuál es la importancia de poder llevar a cabo estas intervenciones aquí en Tierra del Fuego?

Para mí es muy claro: se trata de un cambio rotundo en la atención en salud, que debería también cambiar la cabeza de cada uno de los ciudadanos de Tierra del Fuego. Es de suma importancia que se pueda incorporar tecnología y realizar tratamientos de alta complejidad en este lugar, con personal de Tierra del Fuego, más algún especialista que pueda viajar y sumarse, que sería mi caso. Es un punto esencial para cortar con las derivaciones, que para mí son innecesarias. Yo creo que hay que acostumbrarse a que todo se puede resolver acá, dejar de derivar pacientes, salvo por causas extremas que por alguna razón no se puedan solucionar en la isla. Por ejemplo, si yo quisiera venir a vivir acá el día de mañana, la verdad es que me gustaría tener un servicio de salud seguro y completo, me gustaría saber que cualquier problema que se me presente se puede resolver sin salir de este lugar. En Clínica San Jorge hoy eso es una realidad.

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