domingo 25 de octubre de 2020

Noticias | 17 oct 2020

"Ante un ACV, es fundamental que el paciente llegue a tiempo al sistema de salud"

Ante un Accidente Cerebro Vascular, como ante cualquier accidente, lo más importante es la prevención. Desde Argentina Online entrevistamos al Dr. Iván Martos, neurólogo de Clínica San Jorge, quien nos explicó cómo evitarlo, y cómo actuar cuando se presentan los primeros síntomas.


Doctor, ACV es un término a la orden del día, pero no todos sabemos o entendemos de qué se trata. ¿Qué es el Accidente Cerebro Vascular?

Como su nombre lo indica es un accidente, es decir, algo que ocurre en forma repentina, accidental y brusca dentro del cerebro. En un cuadro de ACV entran situaciones distintas: puede haber hemorragias internas o bien isquemias, es decir infartos; iguales a los que se producen en el corazón pero en el cerebro. Hay distintos tipos de ACV: más pequeños, más grandes, y dependen de distintas causas. 

 

¿Quiénes son más propensos a sufrirlo?

Lo más frecuente es la situación vascular por riesgo metabólico-vascular que se da a partir de la edad media de la vida. Pero no es la única situación; hay muchas otras, como ciertas enfermedades neurológicas que predisponen a pacientes aún jóvenes a sufrir un ACV.

 

¿Cómo podemos prevenirlo?

 Hay que tener en cuenta que cuando ocurre un ACV necesariamente hay neuronas que mueren y hay tejido cerebral que se pierde. Es decir, se pierde parte de nuestro cerebro. Los tratamientos intentan recuperar las funciones a pesar de lo perdido, y en lo posible recuperar el tejido cerebral que se perdió. Si logramos tomar dimensión de la situación a la que nos enfrentamos, vamos a tomarnos muy en serio las medidas de prevención. Las más importantes son las llamadas primarias, que buscan controlar los factores de riesgo vasculares y metabólicos. Por ejemplo: limitar la ingesta de sal, la ingesta de grasas saturadas, de azúcar. Evitar todo lo que daña de alguna manera a las arterias, como cualquier sustancia tóxica: todo lo que se fuma, todo lo que contenga alcohol; en definitiva, todos los tóxicos extraños al cuerpo.
Quienes ya tuvieron o tienen una enfermedad metabólica o cardiovascular, es decir que ya son propensos a un posible ACV, deben extremar los controles y el autocuidado. Por ejemplo, un paciente con enfermedades respiratorias que mantiene el hábito del cigarrillo no solo empeora su situación pulmonar sino que también abre la puerta a un posible Accidente Cerebro Vascular. 

 

Hay quienes sostienen que una copa de vino diaria hace bien a las arterias. ¿Cuánto hay de cierto en eso?

Si bien los taninos de algunos vinos se relacionaron a la salud cardiovascular en general, porque producen un aumento de la función del músculo cardíaco y un poco de vasodilatación, se ha encontrado muy difícil comprobar eso en la vida real. El estudio de la reacción de las células ante ciertos taninos se realizó en un contexto de laboratorio. En la práctica no hay pruebas de que, porque uno consuma alcohol, su salud mejore. Por el contrario, sí se ha comprobado que los consumos importantes de alcohol implican mayores problemas, que van más allá del aumento de la presión: pueden llegar a arruinar los vasos sanguíneos y predisponer a la persona, entre otras complicaciones, a un ACV.


¿Qué capacidad de respuesta tiene Clínica San Jorge ante casos de ACV? ¿Qué áreas intervienen?

Por suerte, nuestra capacidad de respuesta al ACV es completa. Actualmente en la Clínica se atienden los casos una vez que llegan a la Guardia. Se hace la atención inicial, precoz y rápida, y los estudios que se consideran necesarios para el caso, de forma inmediata también. En el caso de que se diagnostique un ACV, en seguida se comienzan los tratamientos. Se traslada al paciente a la Unidad de Terapia Intensiva y se comienza el goteo de la medicación endovenosa para resolver el coágulo. Otros pacientes tienen un tiempo excesivo de demora hasta que llegaron a la Clínica, y eso hace que no se pueda infundir la medicación, que tiene un período “de ventana”, es decir un plazo dentro del cual es posible hacerlo. Por eso es tan importante conocer los síntomas y reaccionar a tiempo.
Una vez que se hace la intervención aguda se sigue con los controles necesarios, y después se continúa la intervención en Sala General. Luego el paciente obtiene el alta, pero habitualmente requiere seguir un proceso ambulatorio de rehabilitación. Es decir, que en todo este proceso intervienen muchísimas áreas: Guardia, UTI, Clínica, Neurología, Terapia ocupacional, etc.
Todo nuestro protocolo de atención al ACV sigue los lineamientos de la American Stroke Association, que trabaja de forma conjunta con la Sociedad Americana de Hipertensión.

 

¿Cuáles son las señales de alarma ante las que deberíamos actuar? ¿Qué debe hacer uno si sospecha que está sufriendo un ACV?

 Ante un ACV, es fundamental que el paciente llegue a tiempo al sistema de salud. Como médicos, nos corresponde hacer un fuerte hincapié en esto, en concientizar a la población y en dar a conocer los primeros síntomas y señales para que el paciente o los que lo rodean puedan actuar con rapidez. Ante un déficit neurológico, hay que recurrir inmediatamente al hospital o sanatorio.
Es muy común la situación de un paciente que tiene un déficit, lo nota, pero espera un día a ver si va o no va al médico, si llama a la ambulancia o no. Al día siguiente, el déficit será mucho mayor y los daños y riesgos más altos.


Ahora, ¿cómo sabemos que tenemos un déficit? ¿Qué señales nos indican un posible ACV?

La primera prueba fundamental es la observación de un otro. Cuando otra persona te observa, puede detectar de modo mucho más precoz el déficit que uno mismo.

 

¿Qué es lo que debería observar ese otro  (pariente, amigo, conocido, etc.)?

Más que nada, la cara: hay varias evaluaciones propuestas, simples, que cualquier persona puede realizar en su casa, y que tienen que ver con los músculos faciales. Hay que verificar si la persona mueve bien o no los músculos de la cara al hablar, al hacer un gesto. También, ver si puede levantar bien el brazo, si puede mover bien la mano, y qué pasa con la pierna. Si hay fallas, esas son las pruebas iniciales de que alguien podría estar sufriendo un ACV. Y lo resalto una vez más, hay que recurrir inmediatamente a un centro de salud con capacidad para atender esta enfermedad.

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