jueves 04 de marzo de 2021

Noticias | 18 feb 2021

Turismo educativo chino: una posible solución a la "restricción externa"

El especialista en Desarrollo Regional, Juan Manuel Martorell, elaboró una propuesta para solucionar la restricción externa argentina implementando medidas que facilitarían y fomentarían la afluencia de turismo educativo desde China.


El especialista en Desarrollo Regional, Juan Manuel Martorell, elaboró una propuesta vinculada al para solucionar la "restricción externa" de Argentina -entendida como imposibilidad de lograr un crecimiento consistente en una economía por la dificultad para la obtención de divisas- implementando un conjunto de medidas vinculadas a facilitar y fomentar la afluencia de turismo educativo desde China, lo cual contribuiría a solucionar la balanza turística deficitaria. A continuación reproducimos su texto.

 

La restricción externa ("imposibilidad de lograr un crecimiento consistente en una economía por la dificultad para la obtención de divisas") es un constante en la historia argentina y el principal motivo de su inestabilidad monetaria y financiera. En los próximos años el país necesitará una ingente cantidad de divisas para afrontar el pago de la deuda generada a partir del 2015.

Una de las principales causas de esa restricción es la prácticamente crónica balanza turística deficitaria. Mientras más mejoren los indicadores, en mayor medida el turismo emisivo la deteriorará por cuanto los argentinos tenemos una propensión a viajar al extranjero solo vista en países mucho más ricos y con limitaciones climáticas de las que Argentina carece. Sin embargo, en medio de esta pandemia se abre una oportunidad única para primero equilibrar y luego invertir el signo de la balanza turística.

China es el principal emisor de turistas del mundo (170.000.000 de chinos viajaron al extranjero en 2019, y pre-pandemia se estimaba que la suma ascendería a 200.000.000 en 2020). A su vez es el país más avanzado en el desarrollo de vacunas (con 15 vacunas en fase III) y el gobierno de Xi Jinping anunció que es prioritaria la inmunización de estudiantes chinos que viajen al extranjero.

Nadie duda que el turismo educativo chino será el primero en recuperarse en todo el mundo. Siendo prácticamente inimaginable para el público no especializado la magnitud de este nicho y su impacto en las economías que más se favorecen de esto; algunas cifras:
El origen principal de los turistas en Australia es China con 1.400.000 turistas en 2018. Sin embargo, para China, Australia recién aparece en el 17mo puesto en el ranking de destinos. Cada turista chino gasta en promedio aproximadamente el doble que los japoneses o estadounidenses. 9.235 dólares australianos por persona, más de 12.000.000.000 de dólares en total en 2019. La razón de esto es el turismo educativo.

Aproximadamente el 20% de los turistas chinos va a Australia por razones educativas (275.000 estudiantes en intercambios universitarios, posgrados, cursos sin titulación, licenciaturas, e idiomas), siendo su estadía promedio de 124 noches y dejando 27.000 dólares por persona. De allí se desprende que la mayor parte del gasto chino en Australia, unos 7.000.000.000 de dólares corresponda exclusivamente a los estudiantes.

Por razones políticas tanto Australia como los demás países de la alianza Five Eyes ponen y amenazan con poner restricciones a la llegada de estudiantes de China. Complicar la expedición de visas es lo más común, aunque también hay cuotas raciales por las que los estudiantes asiáticos, y en particular los chinos, pierden el derecho a inscribirse en determinadas universidades por más que en el examen de ingreso sus notas sean superiores a los de candidatos de otras etnias. Por inverosímil que nos parezca la discriminación institucional en función de la etnia, es moneda corriente en países anglosajones. El reciente escándalo de Harvard por el que salió a la luz que más de la mitad de su alumnado sería asiático por el resultado de la selectividad en lugar del menos de un cuarto actual si no hubiera discriminación fundamentalmente hacia chinos y coreanos es tan solo la punta de iceberg. También hay ataques xenófobos en las calles de los que las principales víctimas suelen ser estudiantes chinos, particularmente en Australia y EEUU.

El caso de Australia es el más alevoso ya que oponiéndose en cuanto foro internacional haya, y a través de rimbombantes declaraciones de sus dirigentes en contra del interés (incluso el honor) del pueblo chino, muerde la mano que le da de comer.
China es el principal socio comercial de Australia y destino del 40% de sus exportaciones pero origen de tan solo el 27% de sus importaciones, lo que genera un balance a favor equivalente al 50% de las exportaciones hacia ese país. Para dimensionarlo, el superávit comercial con China y sin contar la balanza turística a favor con ese país es equivalente al PBI de Uruguay.

El gobierno de China está harto de lo que percibe como un maltrato por parte de las autoridades australianas y está interesado en desviar turistas hacia otro país más amigable o al menos neutral como puede ser Argentina; lo mismo para las importaciones desde Australia (por este motivo Chile superó por primera vez a Australia como proveedor de vino). Tanto China como Argentina comparten un sagrado respeto por el multilateralismo que Australia como otros miembros de su alianza mancillan a cada oportunidad.

Pero no se trata solo de Australia. En EEUU un tercio de los estudiantes internacionales son chinos, unos 400.000, que cada año invierten la friolera de 15.000.000.000 usd en matrículas de instituciones educativas; eso sin contar los gastos en vivienda, viajes, alimentos y demás. Trump incluso amenazó con deportar gran número de estos estudiantes en mitad del semestre dejando truncada su diplomatura, poniendo incluso universidades como el Instituto de Tecnología de Harbin en la controvertida lista negra que hizo volar por los aires los acuerdos de la OMC. Resta ver la política de Biden en relación con este tema.

En Reino Unido los 120.000 estudiantes chinos son el principal contingente extranjero y gastan más de 4.000.000.000 de libras por año.
Buenos Aires es la principal receptora estudiantes extranjeros de América Latina. Todas las universidades, casas de estudios y academias de idiomas del país entrarán en el objetivo de estudiantes chinos si Argentina actúa pragmáticamente y toma medidas creativas, disruptivas y viralizables para convertirse sino en el destino favorito de los estudiantes chinos al menos en uno de los principales.
La cuentas nacionales lo agradecerán, pero también la calidad académica, la investigación y publicaciones científicas de las universidades argentinas. Asimismo, el soft power argentino gracias a educar parte de las futuras elites de China (principal economía del mundo en términos reales) podría incrementarse a niveles que ni siquiera soñamos abriendo toda clase de posibilidades de largo plazo. Las exportaciones de productos elaborados hacia China también aumentarían por cuanto los estudiantes en el extranjero se encuentran entre los principales mercados prescriptores.

Seducir 100.000 estudiantes chinos en el corto plazo es factible, y a reemplazar a Australia con sus casi 300.000 en el mediano plazo debe ser un objetivo para equilibrar de una vez y para siempre la balanza turística argentina. ¿Cómo lograrlo?

Es imprescindible tener la "ventaja del primero en mover" para lograr un fuerte reconocimiento de la marca-país en relación con el turismo recreativo y educativo, lograr la lealtad de los visitantes y aprender a mejorarnos como destino antes que la competencia. Tenemos la oportunidad ser el primer país relativamente desarrollado en eliminar la necesidad de visa para turistas chinos, así como brindar a los estudiantes chinos la posibilidad de ingresar como turistas y obtener una visa de estudiante una vez en Argentina como sucede con los estudiantes procedentes del Mercosur.
Para ello también es imprescindible simplificar el proceso dejando de exigir ridiculeces como traducción oficial de todas las páginas del pasaporte, siendo que todos los pasaportes del mundo son al menos bilingües con inglés; y habilitar una ventanilla especial en Migraciones para estudiantes chinos considerando que al llegar al país (para por ejemplo un curso de idiomas) las barreras lingüísticas son prácticamente infranqueables. Simplificar la apertura de cuentas bancarias en moneda local y en divisas para estudiantes extranjeros (posibilidad de habilitar la cuenta en divisa sólo para recepción).

El efecto de la supresión del visado turístico para chinos puede corroborarse fácilmente con el caso marroquí. A mediados de 2016 Marruecos eliminó el requisito y partiendo de tan solo 10.000 turistas chinos en 2015, en 2017 recibió 120.000 y 180.000 en 2018. La cantidad puede parecer poca, pero en el caso de Marruecos cada turista chino gasta 65% más que los de otros orígenes, generando más mano de obra en hotelería, gastronomía, compra de artesanías y shopping variado. Es decir, 180.000 turistas chinos dejan en ese país lo mismo que 297.000 turistas de otras nacionalidades.

Por supuesto cierta gente y políticos se van a oponer a cualquier medida del estilo (por no decir a cualquier medida). Algunos argüirán que siendo la educación universitaria gratuita no podemos sumarle más gasto al estado; pero la economía no funciona de esa manera. Aún en el utópico caso en que todos los estudiantes prefieran la educación pública (que es opuesto a lo que se verifica en los demás países) el aporte agregado a la economía es infinitamente superior al costo marginal de más inversión pública en educación. Recordemos que los estudiantes chinos gastan 15.000.000.000 de dólares en EEUU tan solo en matrículas, y que en todo el mundo tienden a preferir cursos de menos de un año que en Argentina son pagos aún en las universidades públicas. Por otro lado, las particularidades del sistema educativo argentino con (justificadas o no huelgas recurrentes) son directamente incomprensibles ya no solo para los chinos sino para todos los asiáticos. Los exámenes de ingreso en La Plata y el CBC en la UBA funcionarán como un gran incentivo para inscribirse en universidades privadas del AMBA o en públicas del interior del país contribuyendo a dinamizar e internacionalizar las economías regionales.

Opositores a la idea seguramente argüirán que (eximiendo de visado turístico a chinos y con posibilidad de tramitar visa de estudiante directamente en Argentina para cursos de más seis meses) habrá un tsunami de inmigrantes económicos. Nada más alejado de la realidad. Para ellos algunos números fácilmente verificables:
En términos reales el PBI per cápita de China estimado por el FMI (2019) es de 20.984 usd, mientras que el de Argentina de 19.971 usd. Asimismo, la riqueza per cápita en China supera a las de Colombia, Ecuador, Brasil, Paraguay y más que duplica a la de Bolivia (países a cuyos ciudadanos no se les exige pasaporte y en la mayoría de los casos pueden ingresar a Argentina simplemente con DNI). Ese es el caso de la China continental, pero en las Regiones Administrativas Especiales de Macao y Hong Kong el PBI per cápita es de 113.352 usd y 66.527 usd respectivamente y en la China insular, Taiwán, 57.214 usd. La mayor parte de los estudiantes chinos en el extranjero provienen de las zonas costeras de China, regiones con cientos de millones de personas con PBI per cápita superior al promedio europeo. Como un todo, y en términos reales, la economía de China ya es un 30% mayor que la de EEUU y equivale a la suma de ésta con las de Alemania y Brasil de acuerdo con el FMI (al quien nadie puede acusar de sesgo pro-chino). Igualmente, equivale a la suma de las economías de los 27 países de la Unión Europea y Japón, o lo que es lo mismo a ocho veces Brasil o treinta veces Argentina.

Por otro lado, siendo las perspectivas económicas y la movilidad social ascendente posible en China como en ninguna otra parte del mundo, se trata de uno de los países con menor porcentaje de emigración; 0,77%, cinco veces menos que Chile, diez veces menor que el 7,74% de Bolivia, y nada comparado con el 12,36% de Paraguay y el abrumador 18,36% de Uruguay que solo es superado por países en guerra y estados fallidos. Para matizar las cifras, si China tuviera la misma tasa de emigración que Uruguay, en lugar de 10.000.000 de chinos en el extranjero habría 260.000.000. Veintiséis veces más. Para todos los países limítrofes el principal destino de emigración es Argentina que a su vez posee la tercera menor tasa de emigración del continente, solo por detrás de Brasil y EEUU.

Simplificada la burocracia, y estando en las antípodas una cuestión importante a mejorar es la conectividad entre los dos países. Justamente por estar en las antípodas, hacer escala en muchísimos países a medio camino sería posible. Pero el problema de los visados en caso de necesitar un stop-over de descanso, el agotamiento físico (siendo que la mayoría de los pasajeros no puede permitirse dos vuelos intercontinentales seguidos en otra clase que turista), y las largas horas de espera en la zona de tránsito internacional aunque no hubiera necesidad de visa (puesto que la mayoría de los vuelos intercontinentales son nocturnos, se llega por la mañana al aeropuerto de escala pero se retoma viaje por la noche), son complejos desafíos a resolver pero no imposibles.

Desde China, la mayor parte de los vuelos hacia occidente en Europa son a Francia y Alemania; justamente dos destinos a los que nuestra aerolínea de bandera ya no vuela. Madrid que es el principal destino europeo desde Ezeiza es justamente uno de los aeropuertos en capitales europeas con peor conectividad con China, por lo que urge promover y abrir rutas en conexión a las ciudades europeas a las que llegan vuelos desde una mayor cantidad de regiones de China (para con una sola escala alcanzar a la mayor cantidad de pasajeros posibles tenida cuenta del ya de por sí extenuante viaje aún con escala única).

Por ejemplo, carecer de una ruta con una única escala desde la región metropolitana del Río de las Perlas (Shenzhen, Cantón) equivale prácticamente a dejar fuera de nuestro mercado a más de 65.000.000 de personas de altísimo poder adquisitivo. Por otra parte, justamente las ciudades europeas mejor conectadas con China y Asia en general, están en países líderes en emisión de turistas como Alemania, Francia y Reino Unido, y mejorar la conectividad con estos también atraerá turismo europeo.

El caso marroquí es interesante porque la aerolínea de bandera (hasta la suspensión de la ruta por la pandemia de covid-19) volaba 3 veces por semana desde Casablanca a Beijing, ofreciendo conexión con San Pablo. Al no exigir Marruecos visa a los ciudadanos chinos, en caso de hacer lo mismo Argentina, y conectada Buenos Aires con Casablanca la demanda por esta vía podría crecer exponencialmente y quizás justificarse vuelos diarios o a las 75 áreas metropolitanas chinas con más de 5.000.000 de habitantes.

Las alrededor de 24hs de vuelo entre Buenos Aires y China (sin contar el tiempo de escala) son sin dudas para valientes, máxime en clase turista. Sin embargo, ya hay soluciones en el mercado (casualmente para el modelo de avión que Aerolíneas Argentinas utiliza para el largo radio). Airbus ofrece para los A330 módulos con camas marineras que instalados en la zona de bodegas permiten a sus usuarios descansar a 180 grados por un precio inferior al de clase business. Asimismo, Air New Zealand ofrece una solución equivalente que convierte en camas para dos pasajeros las filas de 3 asientos en los vuelos largos por tan solo 25% de suplemento en cada pasaje. Soluciones de este tipo deben adoptarse con pragmatismo y celeridad, además de numerosos acuerdos de código compartido si se pretende masificar el turismo receptivo desde el otro lado del mundo.
Establecer rutas de este tipo abaratará y simplificará también el transporte de carga, imprescindible para potenciar nuestras exportaciones con mayor valor agregado.

Otro punto a mejorar no es la calidad educativa sino la oferta educativa.

Enseñanza de castellano: En muy pocos lugares como en Argentina casi cualquier persona puede conjugar sin dificultad imperativo, condicional, subjuntivo e imperfecto; sin embargo, la mayoría de los estudiantes de castellano como lengua extranjera estudian en países en los que los que ese nivel de dominio del idioma se considera un preciosismo. Es necesario vender el habla argentina con nuestros pronombres personales y vocabulario más latino que el castellano peninsular con sus arabismos; no solo vender cursos de castellano. Borges y Cortázar solo habrían podido ser argentinos. Por otro lado, adaptar los métodos y pedagogía de los cursos de castellano a las particularidades de los hablantes de lenguas orientales es capital. Ofrecerlos en modalidad full time de manera que en un semestre se puedan adquirir conocimientos tales que permitan hacer cursos de otra disciplina el semestre siguiente es imprescindible. Una vez dominado el castellano y presuponiendo que la mayoría de los estudiantes chinos también dominan el inglés y por supuesto el mandarín, éstos serán capaces de comunicarse en los tres idiomas más hablados del mundo, lo que constituye una ventaja inigualable a nivel cultural pero también en los negocios.

Enseñanza en inglés: En muchísimos países de habla no inglesa es posible hacer cursos e incluso diplomaturas y licenciaturas íntegras en la lengua franca actual que es el inglés. No es el caso de Argentina a pesar de que en la última edición del prestigioso Ranking Mundial de Dominio de Inglés de EF nuestro país permanece en primera posición de América latina con nivel "alto". Es tan grande la diferencia de nivel con el resto de la región que habiendo tan solo una categoría por encima nuestro, todos los demás países latinoamericanos están una, dos o incluso tres categorías por debajo. De toda Iberoamérica, tan solo Portugal nos supera. Con la notable excepción de Polonia, todos los demás países clasificados por sobre Argentina son pequeños países dependientes del turismo o son países con inglés como lengua cooficial, o son de lenguas germanas (lo que les que facilita muchísimo el aprendizaje siendo inglés una lengua germana). Hay profesores de sobra de las más variadas disciplinas capaces de dictar perfectamente clases en inglés en Buenos Aires pero también en el resto del país. Es imprescindible, no solo para atraer a estudiantes chinos sino de todo el mundo (e incluso continuar mejorando el nivel de inglés de los jóvenes argentinos), que el Ministerio de Educación arbitre los medios para facilitar e incentivar el dictado de clases de las más variadas especialidades en inglés y en cuanto centro de estudios sea posible.

Enseñanza en chino mandarín: Por la complejidad fonética y gramática del chino estándar solo es posible estudiar en este idioma después de muchos años de estudio intensivo e inmersión lingüística. Por ese motivo, la demanda de clases en chino por parte de los estudiantes argentinos se limita a los de la colectividad siendo muy difícil lograr masa crítica. Sin embargo, sería un diferencial único que existiese la posibilidad de estudiar también en chino en Argentina. Buenos Aires ya tiene el honor de acoger una sede de la universidad más antigua de occidente, la Universidad de Bolonia; y la UBA es del mundo hispanoparlante la universidad con más galardonados con Premios Nobel (todos otorgados antes de la pérdida de credibilidad del premio por su politización). En ese sentido, el gobierno argentino podría invitar al chino a establecer en el país una sede o campus de las prestigiosísimas Universidad Tsinghua, la Universidad de Pekín, o cualquiera de la reputada Liga C9; de la misma manera que acogemos a UNIBO y que hay más de 80 universidades independientes o sedes secundarias de universidades estadounidenses fuera de Estados Unidos. China podría estar particularmente interesada en este momento debido al veto de la administración Trump contra los Institutos Confucio en EEUU y los programas universitarios sino-estadounidenses que al menos hasta ahora Biden no parece haber levantado. De establecerse un campus chino en Argentina y construirse a imagen del de la Universidad de Pekín constituiría un atractivo turístico en sí mismo. Una vez más tener la ventaja del primero en mover es imprescindible.

Promover el establecimiento de acuerdos entre universidades de los dos países para el dictado de cursos y carreras con doble titulación hará más interesante la oferta educativa y le otorgará validez tanto en China como en Argentina.

También es necesario que el Ministerio de Educación cree sitio de internet que compile en castellano, chino e inglés los cursos y carreras disponibles de manera de visibilizar toda la oferta académica de nivel terciario, de grado y posgrado de las más de cien universidades de todo país así como cursos intensivos de castellano y artes; y estandarizar a nivel nacional los formularios de inscripción para la mayor cantidad de instituciones posible y en los tres idiomas para simplificar el proceso siempre engorroso a distancia.

Mientras antes se anuncie el cambio en la política migratoria y comience la promoción de estas medidas, antes comenzarán a llegar los estudiantes chinos y sus miles de millones de dólares, que a su vez atraerán a familiares para turismo recreativo. Si todo se desarrolla como se espera, China vacunará contra la covid-19 a la mayor parte de su población en el primer semestre de 2021 y los primeros estudiantes podrían llegar a Argentina para cursos de diferentes especialidades durante el segundo semestre. Cuanto antes se informe al grupo objetivo, más tiempo tendrán para prepararse en castellano antes de desembarcar en Ezeiza y mejor podrá ajustarse la oferta académica de argentina para recibirlos.

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