miércoles 01 de febrero de 2023

Noticias | 17 nov 2022

La artesana que construyó canoas con la antigua técnica yámana

Edith Pancotti, reconocida artesana fueguina, falleció en octubre de este año dejando un legado enorme: la recuperación de las tradiciones, el valor de aquello que hicieron los primeros habitantes de Tierra del Fuego. Logró construir canoas recuperando la antigua técnica yámana.


Por definición, la tradición es la transmisión de ritos y costumbres de generación en generación. Ese conocimiento que se tiene, se hereda y se transfiere. Edith Pancotti dedicó su vida a mantener tradiciones, aprenderlas y enseñarlas. Empezó como artesana y se involucró con la cestería yámana como nadie lo había hecho por fuera de los pueblos originarios. Por eso, desde Argentina Online recordamos hoy su vida y su obra.

Edith Pancotti junto a Úrsula y Cristina Calderón, últimas hablantes nativas del idioma yagán.

 

Década de los ´80, época de Alfonsín, regreso de la democracia y reivindicación cultural. Todos estos factores permitieron profundizar aspectos culturales y tradicionales que hasta entonces habían sido ignorados. Entre ellos, tradiciones de pueblos originarios, como la cestería yámana en Tierra del Fuego, en la que Edith se especializó.  

¿Cómo definir las tradiciones? ¿Cómo lograr mantenerlas y sostener de esa manera nuestras raíces e identidad? Quizás fueron esas algunas de las preguntas que en algún momento se hizo Edith Pancotti y que sostuvieron un trabajo de décadas. Esa labor de investigación y aprendizaje tiene como resultado que la cestería de los pueblos originarios de Tierra del Fuego se haya transmitido, valorizado, recreado y se sostenga aún hoy. 

 

La cestería como símbolo 

El misterio de aquellos que habitaban acá, el sur más sur. Entender cómo sobrevivían en este clima extremo, navegando aguas heladas, con una naturaleza tan abrumadoramente generosa como limitada en cuanto a la posibilidad del cultivo. Los pueblos originarios de Tierra del Fuego no sólo sostuvieron su modo de vida, sino que tuvieron mucho por enseñar.  

Así lo entendió Edith y dedicó su vida a aprender, transmitir y recrear con sus manos lo que desde siempre hacían los yámanas. Eran los años ´80 cuando comenzó su vínculo con la cestería yámana, participando de encuentros provinciales a nivel nacional de artesanías tradicionales. En esos años trabajó junto al antropólogo Hernán Miral con el objetivo de recuperar la cestería de los yámanas.  

En 1988 consiguieron una beca del Fondo Nacional de las Artes y se fueron a Puerto Williams a aprender de las hermanas Calderón. Una semana. Un mundo que se expandía cada vez más. Una técnica que comenzaba a mostrarles sus secretos. 

“Acá no había no había cestería ni nadie que se dedicara a recuperar y mantener esa tradición de yámanas y shelknams, que tienen un punto casi idéntico. Ella recuperó la tradición, el arte, y le dio visibilidad”, cuentan con orgullo sus familiares, haciendo un repaso del trabajo al que Edith le dedicó su vida entera. 

A esa semana en Puerto Williams le siguieron otros proyectos, documentales y el objetivo de recrear una canoa y navegarla. Eso lo hizo con Carlos Vairo, director del Museo Marítimo. Con mucho trabajo, recreando el procedimiento de recolección, preparación y tejido de la fibra vegetal de los yaganes armaron la canoa con los accesorios -cestos, arpones- y la navegaron en las aguas del Canal Beagle. Prueba superada. 

Edith Pancotti junto a cestos y otros elementos reconstruidos con las antiguas técnicas de los yámanas.

 

La tradición en el sistema educativo 

Otro desafío que enfrentó Edith fue formalizar este proceso artesanal, poder incorporar este saber en el sistema educativo fueguino. Así, empezó a dar clases en escuelas de Ushuaia enseñando el arte de la cestería tradicional. Presentó un proyecto en el colegio José Martí para armar una canoa con los alumnos, a escala real. También lo lograron. Fue una canoa de corteza yámana de 6 metros de largo. 

Edith trabajó mucho en escuelas, se vinculó con la educación y las tradiciones a través de la cestería. Enseñó a amar la tierra y los orígenes a través del trabajo artesanal, con constancia y pasión. Realizó una guía didáctica sobre la cestería fueguina. 

Gracias a su esfuerzo y constancia tuvo dos becas y ganó el premio Alicia Moreau de Justo por el trabajo con los chicos y la recuperación del trabajo cultural de los yámanas.  

En los´90 en Alemania presentó su trabajo en la Embajada de Argentina y en el Museo Etnográfico de Berlín. En 1992 obtuvo el premio "reconocimiento a una actitud de la Vida Alicia Moreau de Justo" y también obtuvo el Premio Coca-Cola en las Ciencias y las Artes (1992). 

Hace unas semanas Edith falleció, dejando tras sí un legado enorme: la continuidad de las tradiciones, el valor de aquello que hicieron los primeros habitantes de esta Tierra del Fuego. La cestería yámana, una tradición ancestral que hoy lamenta no tener más sus manos entretejiendo cestos como antes, como siempre. 

 

 

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