El senderismo en la montaña fueguina muestra un crecimiento sostenido en los últimos años. Senderos que antes eran recorridos mayormente por personas con experiencia hoy reciben a un público más amplio, con distintos niveles de preparación física y conocimiento del terreno. Ese incremento se refleja también en el número de pedidos de asistencia.
Según los registros disponibles, durante la temporada 2023–2024 se asistió a 117 personas en zonas de montaña. En 2025, la cifra volvió a ubicarse por encima del centenar. No obstante, desde los equipos de rescate aclaran que no todos los casos implican el mismo despliegue. Para una estimación conservadora, se consideran alrededor de 80 rescates que requirieron movilización efectiva de personal y logística.
Cada uno de esos operativos tiene un costo concreto. Un informe operativo de referencia fija el gasto de una intervención estándar en 8.650 dólares, contemplando rescatistas, vehículos, combustible, comunicaciones y desgaste de equipamiento. Con un criterio prudente, el promedio adoptado es de 8.500 dólares por salida.
En función de esos valores, el gasto acumulado en tareas de búsqueda y rescate supera los 600 mil dólares entre 2024 y 2025, sin incluir la atención hospitalaria posterior ni los operativos registrados en los primeros días de 2026.
Desde la Comisión de Auxilio señalan que no todos los rescates implican la misma complejidad. Un operativo en sectores como Estancia Túnel puede resolverse con equipos terrestres, mientras que emergencias en lugares como el Glaciar Ojo del Albino, lagunas de altura o zonas expuestas en invierno requieren más personal, más horas de trabajo y, en algunos casos, asistencia aérea mediante helicóptero, lo que eleva de manera significativa el costo.
Senderistas habituales y equipos de rescate coinciden en la importancia de mejorar la información preventiva. Entre las propuestas aparece la posibilidad de que en cada inicio de sendero se informe el nivel de dificultad, las condiciones recomendadas y el costo estimado de un rescate, según el tipo de terreno y la época del año.
En muchos casos, las personas asistidas no cuentan con seguros de accidentes personales ni coberturas específicas para actividades de riesgo, por lo que el costo del operativo es absorbido por el Estado. Si además no tienen obra social, la atención médica posterior se realiza en el hospital público, sumando presión al sistema de salud.
Mientras tanto, los operativos continúan desarrollándose ante cada emergencia. Los datos muestran que la asistencia en la montaña tiene un costo concreto y sostenido en el tiempo, cubierto con fondos públicos, y que refuerza la necesidad de mayor información y conciencia al momento de transitar la montaña fueguina.
