“El control en estos espacios es esencial, especialmente en la Laguna Esmeralda, que ha visto un aumento significativo en el número de visitantes”, afirmó un representante de la dirección. Aunque los esfuerzos han fortalecido las tareas de supervisión, reconoció que la situación aún no es suficiente para manejar el volumen de turistas.
La Laguna Esmeralda ha sido identificada como uno de los puntos más concurridos durante la temporada, lo que ha llevado a la implementación de controles conjuntos con las fuerzas de seguridad, incluyendo la policía y gendarmería. “Debido a situaciones incómodas que han enfrentado nuestros fiscalizadores, es esencial que realicen su labor con el apoyo de escoltas”, añadió.
La creciente popularidad de la Laguna Esmeralda, en parte impulsada por las redes sociales y la promoción de influencers, ha llevado a un desbordamiento en el estacionamiento y la infraestructura del sendero. “La belleza natural de la zona ha atraído a muchos, pero esto ha generado problemas de seguridad y logística”, explicó el representante.
Se ha observado que, a pesar de que el sendero está catalogado como de dificultad intermedia, muchos visitantes lo perciben como un paseo fácil. “Es crucial que la gente comprenda que, aunque no se clasifique como un sendero de alta dificultad, aún requiere precauciones adecuadas”, enfatizó. La falta de preparación ha llevado a incidentes donde la Comisión de Auxilio ha tenido que rescatar a personas que se han sentido incapaces de completar el recorrido.
Para mejorar la experiencia y la seguridad, se están construyendo pasarelas que alcanzarán los 800 metros para facilitar el acceso a áreas críticas. Sin embargo, las condiciones climáticas y el alto tráfico han deteriorado el camino en varias secciones.
“Es fundamental seguir concientizando a los turistas sobre la importancia de estar bien equipados y de contratar servicios habilitados para disfrutar de la actividad de manera segura”, concluyó el representante.