miércoles 25 de febrero de 2026

Noticias | 25 Feb

Hasta 25% menos: qué productos podrían bajar si el Senado elimina el impuesto al lujo

Este viernes se trata nuevamente la reforma laboral en la cámara alta, luego de las modificaciones que hizo Diputados. De aprobarse, quedarían eliminados los impuestos internos a bienes considerados suntuarios


El proyecto de reforma laboral se tratará este viernes en el Senado para convertirse en ley, luego de las modificaciones que introdujo Diputados la semana pasada. Más allá de los cambios estrictamente laborales, la iniciativa incorpora una batería de modificaciones tributarias orientadas a aliviar la carga impositiva sobre determinados bienes.

 

Entre los bienes y servicios que dejarían de estar impactados por el impuesto interno -también conocido como impuesto al lujo- se destacan los autos, los servicios de telefonía, las pólizas de seguro, aviones y embarcaciones. Cada activo tributa hoy con alícuotas diferenciadas, por lo que la eliminación de la norma impactará de diferentes maneras sobre los precios finales.

 

En el caso de los planes de celulares, explicó el tributarista Sebastián Domínguez, la eliminación del impuesto interno implicaría una baja cercana al 5%, ya que hoy la carga efectiva sobre el abono es de 5,26%. Sin embargo, dado que el impuesto interno se aplica antes del IVA, en la práctica, en un plan estándar de 10 gigas con un abono de $47.990, la eliminación del tributo implicaría una reducción cercana a $2.400 mensuales.

 

El proyecto también incluye la eliminación del gravamen interno a los autos, uno de los sectores que verá el mayor impacto de la norma. En la actualidad, alcanza a los autos con precios superiores a $103.000.000 y aplica una alícuota del 18%. A comienzos de 2025 el Gobierno ya había suspendido la primera escala, que afectaba a la franja media con una tasa nominal del 20% y reducido a la mitad la segunda escala al llevarla del 35% al 18%, que es la que hoy sigue vigente.

 

Su eventual eliminación beneficiaría de manera directa a los vehículos de alta gama, pero también podría generar un reacomodamiento en segmentos como el de las pick-ups medianas tope de gama que, aunque no pagan el tributo por ser vehículos comerciales, compiten en esos mismos rangos de precios. Por ejemplo, un vehículo que hoy se vende a $125.000.000 y está alcanzado por el impuesto podría bajar a alrededor de $108.000.000 si el tributo se elimina.

 

Respecto de las embarcaciones y aeronaves, hoy tributan una alícuota nominal del 20%, que en la práctica se convierte en una carga efectiva cercana al 25% porque el impuesto se calcula de forma tal que se incluye dentro de su propia base.

 

Si se elimina, ese 25% dejaría de aplicarse y el precio debería bajar en esa proporción, aunque, tal como adelantó Domínguez, no necesariamente se trasladaría de manera plena al consumidor final, ya que parte de esa diferencia podría convertirse en mayor margen para quienes comercializan estos bienes.

 

Dado que los aviones no se fabrican en el país, existen dos esquemas posibles. Si una empresa o un particular importa la aeronave de manera directa, el impuesto interno se liquida en la Aduana, por lo que la eliminación implicaría una reducción inmediata cercana al 25% respecto de lo que hoy paga.

 

En cambio, cuando interviene un importador que luego revende en el mercado local, ese actor aplica el impuesto sobre el precio de venta y descuenta lo abonado en la Aduana, por lo que ante una eventual quita podría decidir no trasladar toda la baja y absorber parte como mayor rentabilidad.

 

La reforma también elimina el impuesto interno que grava a determinados seguros con una alícuota del 2,5%, lo que debería traducirse en una baja en el valor final de esas pólizas, siempre que las compañías trasladen la reducción al precio.

 

Cabe destacar que la eliminación del impuesto depende en primera instancia de la aprobación de la reforma laboral que el Gobierno intentará convertir en ley este viernes. Las perspectivas oficiales indican, no obstante, que no habría mayores inconvenientes en el Senado, donde el proyecto ya fue tratado incluso sin las modificaciones que se hicieron antes de tratarlo en Diputados.

 

De sancionarse este viernes, la vigencia comenzará el mes siguiente a su publicación en el Boletín Oficial. Si el texto se publica el mismo 27 de febrero o el sábado 28, la reducción regirá desde marzo; de lo contrario, comenzará a aplicarse en abril.

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