Con fecha del 30 de marzo de 2026, los obispos de la Región Patagónica difundieron un pronunciamiento en el que alertan sobre una “participación democrática amenazada”, en el marco del tratamiento de la modificación de la Ley de Glaciares.
El texto hace referencia a la audiencia pública convocada por la Cámara de Diputados de la Nación, que —según señalan— “debería cumplir con lo exigido por distintos acuerdos e instancias legales” que previamente no habrían sido respetadas en el ámbito del Senado.
En el documento, los referentes eclesiásticos cuestionan la forma en que se llevan adelante este tipo de debates vinculados a temas ambientales en la región.
En ese sentido, denuncian una metodología que incluiría restricciones al ingreso de participantes, alteraciones en el orden de oradores y maniobras que, afirman, buscan “desestabilizar” el desarrollo de las discusiones.
Asimismo, advierten que estas prácticas no serían aisladas, sino parte de estrategias “sistemáticas” desplegadas desde hace décadas en distintos puntos de la Patagonia, especialmente en contextos vinculados a proyectos extractivos.
También mencionan presiones económicas, laborales e incluso sociales sobre las comunidades, así como la presencia de grupos destinados a generar “ruido y miedo” en los espacios de debate.
El pronunciamiento también cuestiona el rol de ciertos sectores que, según sostienen, instalan discursos que descalifican a quienes plantean dudas o críticas, ubicándolos como “opositores al progreso” o portadores de intereses ideológicos.
En otro tramo, los obispos plantean que quienes impulsan estos proyectos no viven en los territorios afectados ni dependen de sus recursos naturales, como el aire y el agua, a los que consideran bienes esenciales que “valen más que el oro o la plata”.
Finalmente, el documento expresa una preocupación más amplia por el rumbo del país y reclama a las autoridades políticas que no trasladen responsabilidades a la ciudadanía. “Queremos un futuro mejor para todos”, sostienen, al tiempo que llaman a preservar los recursos naturales que caracterizan a la Patagonia.
El texto concluye con una advertencia: “Ya ahogaron la voz de infinidad de anotados, la voz de un pueblo. Ya enrarecieron el debate; no nos intoxiquen también el aire”.
El comunicado lleva la firma de obispos de distintas diócesis patagónicas, entre ellas Bariloche, Neuquén, Viedma, Río Gallegos, Esquel, Comodoro Rivadavia y Rawson.