viernes 05 de junio de 2020

Noticias | 30 mar 2020

Coronavirus en Argentina

Aunque la curva local de infectados parece controlada, recién en una semana se tendrá un diagnóstico real

Expertos coinciden en que Argentina se muestra hoy mejor que otros pares de la región. Pero aclaran que en 7 a 10 días habrá pasado un tiempo prudencial para evaluar la progresión de casos en el país. Por qué es importante contar desde el contagio número 100.


“Tenemos mucha esperanza de que no se prolongue porque la curva viene muy bien”, dijo un reconocido infectólogo consultado en la mañana de este lunes. “La curva”, esa entidad que nos dibuja o desdibuja según su inclinación. Trazo caprichoso de progresión irrefrenable de la que penden infectólogos y ciudadanos comunes en todo mundo. Ahora bien, a cuatro semanas de que la Argentina registrara su primer caso de coronavirus​, ¿qué tan buena es “la curva” en comparación a otros países de la región? ¿Y cuán premonitoria es de lo que vendrá?

Las respuestas son complejas porque, si no se hacen las aclaraciones pertinentes, algunas comparaciones tentadoras pueden conducir a errores conceptuales (al estilo de poner en igualdad peras y manzanas).

 

Por ejemplo, mientras al mes de detectar sus primeros casos Estados Unidos registraba más de 2.600 infectados por coronavirus (más del triple que en Argentina), la población del gigante norteamericano es 7,4 veces mayor que la de acá, por lo que es lógico que la propagación se mueva en otras ligas. Esto desde ya no quita el peso específico que tienen las medidas de aislamiento; en Argentina hay cuarenten rigurosa y en Estados Unidos, el mucho más endeble “distanciamiento  social” determinado por Donald Trump.

Otro ejemplo lo ofrece España, país que por tener poco más de 46 millones de habitantes podría “parecerse” a la Argentina. Sin embargo, el tránsito por la pandemia, allá, viene siendo dramático: a este lunes registraban más de 85.000 infectados y más de 7.300 decesos. ¿Cómo estaban en el día 27 desde el registro de su primer caso, es decir, en “un día como hoy”? No contabilizaban los 820 casos que registra la Argentina este lunes sino sólo 17, de los cuáles 2 estaban dados de alta.

Un vecino del Cono Sur que, dicen, viene llevando bien la pandemia, Uruguay​, este lunes reportaba 309 infectados, menos de la mitad que Argentina. Pero la cifra se da vuelta si se ponen sobre el tapete las distintas poblaciones: 3,4 millones contra los 44 millones que viven de este lado del río.

O sea que trazar las míticas "curvas" de progresión de infectados no es materia sencilla. Según Javier Farina, infectólogo y miembro de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), “hay que tener en cuenta cuál es la ‘definición de caso’. No es la misma en los distintos países y por eso hay conclusiones que son muy complejas de sacar. Es que la definición de caso hace que la estrategia de diagnóstico sea muy amplia o, en cambio, muy acotada, como se ve en México​, por ejemplo”.

Se suma otra dificultad desde el punto de vista epidemiológico: “Algunos expertos dicen que hay que mirar cómo son las curvas a partir del caso 20, pero otros coinciden en que los primeros casos en cada país suelen ser importados y por eso aumentan en cuentagotas. O sea que lo mejor sería no tomarlos en cuenta”.

¿Entones? La propuesta de Farina es observar la curva a partir de otro momento: “Un par de semanas después del diagnóstico de coronavirus positivo número 100”. Esa perspectiva achicaría algunos márgenes de error, en especial el que atañe a los días transcurridos.

Porque, como explicó el infectólogo, “Australia tardó 45 días en llegar al caso 100”, mientras que Argentina arribó a esa cifra el pasado 19 de marzo, o sea, 17 días después del primer diagnóstico.

En la práctica, lo que Farina sugiere es que aunque la mencionada curva de Argentina parezca evolucionar “mejor” que la de otros pares de la región (como Brasil, donde 4.371 personas resultaron infectadas y 141 murieron), hay que esperar unos 7 a 10 días desde que se registró el centésimo caso y ver. Porque varios países empezaron a ver un incremento importante entre los 14 y los 18 días de ese momento. Cuando haya pasado ese lapso, vamos a saber realmente si la curva se pone vertical o no”.

Contradicciones

Fernando Polack es infectólogo y director de la Fundación Infant. En diálogo con Clarín se mostró, igual que Farina, cauteloso: “Hay que pensar que hasta ahora la curva Argentina sugiere solamente que estaría yéndonos mejor que los vecinos. Y si uno mira la conducta de algunos líderes de esos países no debería sorprender”.

Pero las comparaciones son complejas, insistió: “Italia ​no tuvo realmente ‘día 27’ cuando dijo tenerlo. Se despertaron y ya tenían el agua al cuello. En cuanto a España, insólitamente no aprendieron de la situación italiana, a pesar de tenerlos al lado”.

Polack asegura que "es demasiado temprano para hacer juicios definitivos sobre lo que pasará acá. Si algo viene enseñando el coronavirus es que hay que darle tiempo al proceso para poder entenderlo mejor”.

Uno de los aspectos que hace a esta comprensión, agregó Farina, es que “el contagio comunitario que ya hay en Argentina es muy particular porque hay un comportamiento regionalizado. No es lo mismo lo que ocurre en el conurbano bonaerense que en Chaco o un pueblo de alguna provincia. El comportamiento de la epidemia en Argentina no es homogéneo”.

“Es muy difícil predecir qué pasará. Pero considero que si en los próximos 7 a 10 días la curva sigue bastante aplanada y no tan exponencial, eso va a hablar mucho de la eficacia de las medidas adoptadas por el Gobierno, así como de la adherencia de la población. Ese es un punto importante: la adherencia también es sectorizada. Algunos respetan bastante las medidas y otros no. Es algo que falta mejorar”, apuntó.

En ese sentido, Polack subrayó el rol de la gestión de políticas sanitarias: “Lo que hasta ahora emerge y con mucha claridad en todos los países es que el virus se desliza más rápido en función de las decisiones a nivel sanitario”.

Según el experto, “los países con gran propagación en la región, Estados Unidos, Brasil y México, emitieron mensajes contradictorios a su población. Un día dicen que el virus no es un problema y otro día que sí”.

En síntesis, concluyó, “cuando confundís a la población dejás librado a la interpretación individual la conducta frente a un problema comunitario. Estamos todos en el mismo barco y este es un desafío que no admite fisuras. Las conductas erráticas se pagan en vidas”.

Fuente: Clarín

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