El 20% de las empresas ya capturó el 74% de las ganancias económicas que genera la IA en el mundo. El otro 80%, donde probablemente está la compañía del lector, perdió la carrera sin enterarse.
Lo dice el 2026 AI Performance Study de PwC, publicado el 13 de abril y basado en entrevistas a 1.217 ejecutivos senior de 25 sectores en múltiples regiones. No es una encuesta más de una consultora buscando titular: los líderes producen 7,2 veces más ganancias de ingresos y eficiencia por IA que el competidor promedio de su industria. La distancia no se está cerrando. Se está ensanchando cada trimestre.
Todos los CEOs de Buenos Aires, Bogotá, Lima o Madrid dicen lo mismo en 2026: “estamos adoptando IA”. El dato dice que la mayoría está perdiendo la carrera sin enterarse. La IA no es una marea que levanta todos los barcos, es una ola que hunde al que recorta costos mientras el competidor rediseña el modelo de negocio.
Y hay algo peor, el patrón aparece en tres estudios independientes. La encuesta global de CEOs de PwC, con 4.454 ejecutivos en 95 países publicada en enero, ya había mostrado que solo el 12% vio retornos simultáneos en costos e ingresos por IA.
En agosto de 2025, el MIT reportó que el 95% de las empresas encuestadas no obtuvo retorno de sus pilotos de IA generativa. Tres investigaciones, tres metodologías distintas, misma conclusión: la mayoría está gastando y no está ganando.
El hallazgo más incómodo del estudio de PwC no son las cifras. Es la explicación de por qué pasa. La tecnología aporta apenas el 20% del valor de una iniciativa de IA. El otro 80% viene de rediseñar el trabajo: procesos, gobernanza, reentrenamiento del equipo, métricas de resultado. La mayoría invierte fuerte en ese 20% visible, las herramientas, los modelos, las APIs, y no invierte casi nada en el 80% invisible, que es donde está el retorno real.
Traducido al lenguaje del directorio: comprar licencias no es estrategia. Firmar con OpenAI, Anthropic o Microsoft no es estrategia. Armar un “comité de IA” que se reúne una vez al mes no es estrategia. Todo eso es el 20%.
Los líderes del ranking de PwC hacen algo distinto y medible. Son 2,6 veces más propensos a reportar que la IA mejoró su capacidad para reinventar el modelo de negocio. Son 1,9 veces más propensos a operar IA de forma autónoma y auto-optimizante. Aumentan las decisiones automatizadas sin intervención humana a casi tres veces la velocidad de sus pares. No están usando IA para hacer lo mismo más barato. La están usando para hacer cosas que antes no podían hacer.
En la región el problema es más grave porque el diagnóstico parece más brillante. Datos de HubSpot de este mes muestran que el 86% de las empresas LatAm ya usa IA, y el 99% de las startups la tiene integrada en alguna parte de su operación. Un observador superficial diría que la región está a la vanguardia.
No lo está. Está en modo piloto permanente, que es exactamente el problema que describe PwC a escala global. Confundimos “tenemos ChatGPT corporativo” con “tenemos estrategia de IA”. Confundimos “automatizamos la atención al cliente” con “reinventamos el negocio”. La mayoría de esas empresas LatAm están en el 80% que no captura valor, solo que ahora con una app más cara.
La pregunta relevante para el CEO argentino, mexicano o colombiano no es “¿estamos adoptando IA?”. Casi todos responden que sí. La pregunta es: ¿qué parte del modelo de negocio rediseñamos en los últimos 12 meses a partir de IA? Si la respuesta es ninguna o ajustes menores, la empresa está perdiendo la carrera.
Joe Atkinson, global chief AI officer de PwC, lo resumió con una frase que conviene enmarcar: “Muchas compañías están ocupadas lanzando pilotos de IA, pero solo una minoría los convierte en retornos financieros medibles”. La diferencia entre esas dos cosas, el piloto y el retorno, es el 80% del trabajo que casi nadie quiere hacer porque no se terceriza.
Rediseñar procesos es político. Reentrenar equipos es caro. Cambiar métricas es incómodo. Montar una gobernanza seria incomoda a mandos medios. Por eso casi nadie lo hace. Y por eso el 20% que sí lo hace se está comiendo el mercado mientras el 80% compite por las migajas de la eficiencia marginal.
El estudio de PwC no predice una brecha futura. Documenta una brecha presente que ya se ensancha cada trimestre. En dos o tres años, cuando el 80% intente reaccionar, el 20% va a estar operando un negocio distinto, con datos distintos, con procesos distintos y con empleados distintos. No habrá cómo alcanzarlos comprando más licencias.
La IA no transforma las compañías. La transforman los empleados que la usan. Y los empleados no la usan bien si la empresa no rediseñó primero para qué sirve.