viernes 19 de junio de 2026

Noticias | 19 Jun

Sociedad

Por qué puede explotar un celular mientras se carga: los recaudos que recomiendan los especialistas

La reciente muerte de una mujer tras el incendio de un teléfono en un auto en Córdoba reabre el debate sobre los riesgos de las baterías de ion-litio. Qué revelan los estudios internacionales y cuáles son las principales advertencias de los expertos para evitar accidentes


Una mujer de 45 años murió el miércoles 17 de junio en la provincia de Córdoba a raíz de las graves quemaduras que sufrió luego de que el celular que cargaba dentro de un auto se incendiara mientras circulaba por una ruta. El fuego generado por el dispositivo provocó que el conductor perdiera el control del vehículo, que terminó impactando contra una alcantarilla. La víctima, que se encontraba en el asiento del acompañante, fue trasladada al Instituto del Quemado, donde finalmente falleció.

 

El caso puso otra vez en agenda la pregunta de por qué, en determinadas circunstancias, una batería de celular puede convertirse en un foco de incendio o incluso en una pequeña explosión.

 

Según el Fire Safety Research Institute (FSRI), organismo internacional dedicado al estudio de la seguridad contra incendios, esto se explica por la química y la ingeniería detrás de las baterías de ion-litio, la tecnología que utilizan prácticamente todos los smartphones del mercado.

 

Qué hay detrás de una explosión de batería

 

Las baterías de litio almacenan gran cantidad de energía en un espacio reducido, lo que las hace eficientes, pero también sensibles a determinadas fallas.

 

De acuerdo con estudios recientes del FSRI y la National Institute of Standards and Technology (NIST), el fenómeno que explica la mayoría de los incidentes se conoce como escape térmico, una reacción química en cadena: cuando una celda se daña, se sobrecalienta o recibe más voltaje del que puede tolerar, comienza a descomponer sus componentes internos. Ese proceso libera gases inflamables y eleva la temperatura de forma exponencial, hasta que se produce la ignición.

 

El FSRI, brazo de investigación de la organización internacional de certificación UL (Underwriters Laboratories), viene estudiando este fenómeno desde hace años en laboratorios de Estados Unidos. El investigador principal del FSRI, Charles Fleischmann, advierte que en algunos casos la batería en descontrol térmico puede dejar solo unos segundos entre la aparición de humo visible y una explosión, lo que impediría a los ocupantes escapar a tiempo del fuego.

 

Para evitar que esto ocurra, los fabricantes incorporan un componente: el BMS (Battery Management System), un sistema electrónico que monitorea de forma constante el voltaje y la temperatura de la celda, y corta la corriente de manera automática si detecta valores peligrosos. Mientras ese sistema funciona, el riesgo de explosión es bajo. El problema surge cuando el BMS falla o es sin certificación —algo frecuente en baterías de imitación o cargadores no certificados—, porque ahí el voltaje puede dispararse sin control y desencadenar la descomposición del electrolito interno, un líquido altamente inflamable, según el Fire Protection Research Foundation.

 

No es la primera vez que este tipo de fallas alcanza difusión internacional. En 2016, un fabricante de teléfonos debió retirar del mercado global uno de sus modelos después de que decenas de unidades se incendiaran o explotaran espontáneamente, varias de ellas mientras se cargaban. De acuerdo con la Comisión de Seguridad de Productos de Consumo de Estados Unidos (CPSC), este episodio fue uno de los retiros de productos electrónicos más grandes de la historia reciente, con más de un millón de dispositivos afectados solo en ese país.

 

 

 

Los especialistas coinciden en que, además de una falla de fabricación, hay un combo de factores externos que pueden precipitar un escape térmico. Según el FSRI y la base de datos hospitalaria de los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU. (NIH), los principales factores son:

 

  • Cargadores y cables no originales o sin certificación, que no respetan los parámetros de voltaje y corriente para los que fue diseñada la batería.
  • Exposición prolongada al calor, ya sea por el sol directo, por dejar el teléfono sobre superficies que retienen temperatura (como el tablero de un auto) o por cargarlo dentro de un vehículo cerrado.
  • Daños físicos previos en la carcasa o en la celda, como golpes, caídas o aplastamientos, que pueden perforar el separador interno de la batería.
  • Cargar el dispositivo durante períodos muy largos sin supervisión, especialmente de noche o en espacios reducidos como el interior de un auto.
  • Hinchazón o deformación visible de la parte trasera del equipo, una señal de alerta que suele anteceder a una falla grave.

 

Las recomendaciones de los especialistas

 

Mano conectando cargador blanco a teléfono móvil negro sobre madera clara. Incluye símbolo verificación verde, dos señales advertencia amarillas, manta ignífuga gris.

Usar cargadores originales y evitar cargar el celular en lugares calurosos o sin ventilación son claves para prevenir accidentes graves con baterías de litio (Imagen Ilustrativa Infobae)

 

A partir de estos antecedentes, organismos de seguridad e investigadores en la materia coinciden en una serie de cuidados. Según el FSRI, el FDNY y el NIH, se recomienda:

 

  • Utilizar siempre cargadores y cables originales u homologados por el fabricante del dispositivo.
  • Evitar cargar el celular sobre superficies inflamables o dentro de espacios cerrados con altas temperaturas, como el interior de un vehículo bajo el sol.
  • No dejar el teléfono cargando durante toda la noche o por períodos prolongados sin control.
  • Prestar atención a señales de advertencia: sobrecalentamiento inusual, olores extraños, deformaciones o hinchazón de la batería.
  • Nunca intentar abrir o manipular de forma casera una celda dañada o hinchada, ya que el contacto del litio con el aire puede generar una ignición inmediata.
  • En caso de incendio originado por una batería de litio, no usar agua: se recomienda un matafuegos de dióxido de carbono (clase B o C) o, en su defecto, sofocar el fuego con arena o una manta ignífuga.

 

Según estimaciones de la industria citadas por especialistas como K.M. Abraham, profesor de la Universidad de Northeastern y uno de los científicos que contribuyó al desarrollo de la batería de litio, la tasa de fallas de este tipo de baterías es de aproximadamente 1 en 1 millón, una proporción baja si se la compara con los miles de millones de celulares y computadoras que se utilizan a diario en el mundo.

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