Javier Milei y Pablo Quirno ya son cuestionado por no reaccionar contra la inédita campaña anti Argentina que se expandió en varios puntos del planeta con celebridades de Hollywood, políticos y personalidades que acusan a los argentinos de racistas.
A medida que la selección de fútbol avanzó hasta la final del Mundial, se fueron sumando voces ya no contra los jugadores sino contra el pueblo argentino, con teorías viralizadas en redes sobre supuesto odio racial y xenofobia.
La campaña incluyó a personajes diversos como el actor Samuel Jackson, que dijo que Argentina es el país más racista de la historia. Jackson, que es estadounidense y nació en 1948, recibió cientos de respuestas de argentinos, entre las que le recordaron la segregación racial legal de su país vigente hasta 1964.
Otros artistas como la española Rosalía o el irlandés Niall Horan, ex One Direction, difundieron mensajes de odio contra la Argentina.
Pese a los reiterados ataques contra el país que se multiplicaron en las últimas horas, ni Milei ni su canciller Pablo Quirno hicieron un pronunciamiento para defender a la Argentina de la campaña más salvaje de desprestigio que vivió en la era de internet.
Milei quedó atrapados en su rechazo a la bandera de Malvinas que su gobierno intentó prohibir antes de la semifinal y cuando los jugadores la exhibieron primero los trató de "imprudentes" y otras barbaridades y luego ante el masivo apoyo popular fueron retrocediendo, hasta el papelón de este lunes de Quirno ahora celebrando su exhibición.
Esto lo pone en un brete al gobierno porque surgió el nacionalismo que llevamos adentro. Este es un globalizador, un presidente que dijo que su héroe es Margaret Thatcher y Espert diciendo que Malvinas son de los ingleses.
El presidente nunca encontró el tono en las pasiones que agitó la Selección y quedó reiteradamente a contramano del sentido popular, incluso cuando quiso congraciarse con un fallido feriado y que para muchos, en la ansiedad de comunicarlo antes del partido, "mufó" la final.
AP
Ahora, ante la campaña anti argentina, ni siquiera parece haber advertido que la misma proviene mayormente de lo que él denosta como "wokismo", es decir, por parte de personajes de la progresía internacional, como el griego Yanis Varoufakis, el actor español Javier Bardem y políticos del ala socialista partido demócrata estadounidense.
No sólo en las redes le reclamaron al presidente que defienda a los argentinos: dirigentes políticos también le exigieron que haga algo. El ex secretario de Comercio, Guillermo Moreno, dijo que la campaña británica contra Argentina "pone en un brete al gobierno porque surgió el nacionalismo que llevamos adentro".
"Este es un globalizador, un presidente que dijo que su héroe es Margaret Thatcher y Espert diciendo que Malvinas son de los ingleses", dijo Moreno.