El empleo asalariado formal profundizó su deterioro en abril con la pérdida de 8.000 puestos de trabajo, mientras que el empleo privado registrado cayó en 12.000 empleos, según un informe elaborado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.
Según el informe, entre noviembre de 2023 y junio de 2026 el salario mínimo sufrió una pérdida acumulada del 40% de su poder de compra. El trabajo recuerda que el deterioro comenzó tras la fuerte aceleración inflacionaria de diciembre de 2023, cuando el salario mínimo cayó un 15% real, seguido por otra baja del 17% en enero de 2024.
Como consecuencia de este proceso, el salario mínimo real de junio de 2026 quedó por debajo del nivel registrado en 2001, antes del colapso de la convertibilidad. Además, representa una pérdida del 66,7% respecto del máximo alcanzado en septiembre de 2011, por lo que hoy equivale a apenas un tercio de aquel poder adquisitivo.