jueves 5 de noviembre de 2026

Noticias | 5 Nov

Política

La principal cámara de EEUU anticipó que la derrota de Trump limitará una posible asistencia financiera a la Argentina

Gary Litman, vicepresidente de la US Chamber of Commerce, advirtió en el 16° Foro de Abeceb que con un Congreso dividido en Washington tendrá menor capacidad para asistir a economías en crisis, una advertencia que cobró nueva dimensión tras la victoria demócrata en las elecciones de medio término del martes


El 16° Foro ABECEB comenzó este jueves en el Faena Art Center de Buenos Aires con una advertencia que combinó geopolítica y economía: la capacidad de Washington para asistir a países como Argentina en situaciones de crisis se reduce significativamente con un Congreso dividido. La señal la dio Gary Litman (foto), vicepresidente senior de Iniciativas Globales de la Cámara de Comercio de Estados Unidos (US Chamber of Commerce), la principal organización empresaria del país del norte.

 

Litman dedicó buena parte de su intervención a las consecuencias que el resultado electoral en Estados Unidos tiene para la región. Con un Congreso fracturado entre los dos partidos, advirtió, la capacidad de Washington para responder a shocks externos en economías como la argentina se vuelve más estrecha. “La toma de decisiones será más lenta, la voluntad política no necesariamente estará presente y la disposición a utilizar el Fondo Monetario Internacional u otros instrumentos para acudir al rescate disminuye cuando tenemos un gobierno dividido”, señaló.

 

Esas palabras resonaron con fuerza particular luego de las elecciones de medio término en Estados Unidos, en las que los demócratas se quedaron con el control de ambas cámaras del Congreso frente a los republicanos de Donald Trump. Con el Ejecutivo en manos republicanas y el Legislativo ahora bajo control demócrata, el apoyo financiero a países como Argentina a través del FMI u otros mecanismos de rescate internacional enfrenta un camino más angosto: cualquier decisión de esa naturaleza requerirá de una negociación entre poderes con agendas contrapuestas.

 

Para la Argentina, que históricamente recurrió al FMI y a otros mecanismos de apoyo internacional en momentos de crisis de liquidez, esa advertencia tiene peso propio. El diagnóstico de Litman no fue catastrofista, pero sí preciso: las reglas del juego global cambiaron y los márgenes de maniobra se achicaron.

 

El ejecutivo de la US Chamber planteó que se normalizó algo que hace dos décadas habría resultado excepcional. “Se volvió normal que los gobiernos intenten decirles a las empresas dónde invertir, qué producir, con quién comerciar y qué innovaciones financiar”, dijo. Para Litman, el equilibrio de poder entre el Estado y el sector privado se desplazó en forma pronunciada desde la crisis financiera de 2008 y, en especial, tras la pandemia.

 

A eso se suma el impacto de los aranceles y las restricciones comerciales, que aumentan la incertidumbre, encarecen los negocios y obligan a las empresas a ralentizar sus planes de inversión. El escenario, según describió, ya no es de excepción sino de nueva normalidad, y las compañías que no se adaptan a esa lógica quedan en desventaja estructural.

 

Aun así, Litman resaltó el interés de las empresas y el sistema político de su país en la región. “El foco de la política estadounidense en América del Sur llegó para quedarse”, afirmó, y anticipó que en los próximos años habrá más presencia empresarial, personal y política en el continente. El mensaje fue claro: la menor capacidad de asistencia financiera no implica menor atención estratégica.

 

Una Argentina con tres velocidades que busca su lugar en esa disputa

 

Antes de la intervención de Litman, en su discurso de bienvenida al Foro, Mariana Camino, CEO de ABECEB, trasladó el diagnóstico global al plano local. Su punto de partida fue una advertencia metodológica: Argentina ya no puede leerse como un todo. Para ordenar el análisis, propuso la imagen de tres relojes que corren en simultáneo pero marcan horas distintas.

 

El primero mide la coyuntura: consumo, inflación, empleo, actividad. El segundo registra la transmisión, es decir, cómo la estabilidad que hoy se reconoce como activo llega concretamente a las empresas en forma de crédito, financiamiento y palanca de crecimiento. El tercero marca la transformación: la Argentina de la energía, el agro y la minería que desarrolla su capacidad exportadora, el país del cambio de reglas y la apertura.

 

“Estos tres relojes funcionan en simultáneo, pero marcan distintas horas”, subrayó Camino. Por eso, sostuvo, entender la Argentina hoy implica mirar cada realidad en particular: pararse en los agregados explica poco del presente y menos aún del futuro.

 

La estabilidad es un activo necesario, pero no suficiente

 

El diagnóstico de ABECEB es el de un país cada vez más segmentado y heterogéneo en sus niveles de actividad. Camino señaló que conviven sectores con crecimiento acelerado junto a empresas que pelean día a día los márgenes de ganancia, y que esa brecha se replica incluso dentro de un mismo rubro. “Va a haber empresas que van a crecer mucho, relacionadas con sectores que crecen y vuelan, y otras que no, que van a estar desafiadas por la apertura”, planteó.

 

La economista reconoció que el país llega a esta instancia con un activo claro: la estabilidad económica. Pero advirtió que ese activo no es suficiente por sí solo para atraer inversión. “El costo del capital es más alto cuando la respuesta a si esto puede durar no es clara”, señaló, y marcó que la generación de confianza y la persistencia de las mejoras constituyen la segunda etapa que Argentina tiene por delante, en un año en que además se elige presidente.

 

Ese argumento tiene respaldo en el Índice de Reversión del Modelo (IRM) que ABECEB viene desarrollando desde fines de 2023. El indicador, que procesa 22 series cuantitativas para medir qué tan probable es que el sistema político decida revertir las reglas actuales, cayó 22% entre noviembre de 2023 y el tercer trimestre de 2026, al pasar de 53 a 42 puntos sobre una escala de 100.

 

La otra clave que Camino introdujo fue la del timing. Planteó que esperar es una decisión válida, pero que tiene un costo concreto: “Todo lo que no decidimos, las posiciones que no ocupamos, las van a ocupar otros”. Mientras una empresa aguarda más certeza, otra firma un contrato a largo plazo, desarrolla un proveedor, busca financiamiento o toma decisiones de mercado, alianzas y producción.

 

En ese sentido, instó a no ver al año que viene solo como un período electoral. “Puede ser el año en el que empiezan a definirse realmente quiénes vamos a capturar valor en la Argentina de hoy”, dijo, y cerró con una pregunta que articuló toda su presentación: dónde quiere estar posicionada cada empresa cuando el país encuentre ese equilibrio.

 

La jornada en el Faena Art Center contará además con la participación del viceministro de Economía José Luis Daza, el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger, el expresidente Mauricio Macri y el exvicepresidente del Banco Central Europeo Luis de Guindos, entre otros referentes y empresarios.

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